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InclusiónFinanciera

Una Ley Fintech para todos

Mara Echeverría y Nayeli Meza

La iniciativa que busca hacer más accesibles los productos y servicios financieros para todos los mexicanos y con ello reducir la brecha de desigualdad que existe en el país excluyó a las personas con menos recursos y a las zonas rurales, donde la penetración de internet y acceso a teléfonos inteligentes es limitada o nula


Ago 23, 2018

La promesa fue aumentar la inclusión financiera en el país. Para lograrlo, se creó la popularmente llamada Ley Fintech o Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF). Sin embargo, el éxito de la iniciativa dependerá de la capacidad que se tenga para cerrar la brecha digital que existe entre los mexicanos y convertir a las empresas tecnológicas en una competencia real para la banca tradicional.

“Esta ley mejorará considerablemente la penetración financiera en México, aunque todavía se tienen que definir las disposiciones secundarias, las cuales tendrán un papel crucial en su implementación”, asegura Georges Hatcherian, analista líder de banca mexicana de Moody’s Investors Service.

La ley promulgada en marzo pasado fue la primera en su tipo en toda América Latina y regulará una industria tecnológica financiera que supera los 400 millones de pesos en transacciones, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).

Su principal objetivo es supervisar la organización y operación que prestan las startups fintech en el país, empresas que ofrecen productos y servicios financieros valiéndose del uso de tecnologías como páginas de internet, redes sociales y aplicaciones para celulares inteligentes

La iniciativa está conformada por 145 artículos divididos en siete títulos que también buscan proteger los derechos de los usuarios de servicios fintech, al tiempo de cerrar la brecha de pobreza en el país.

Por ahora, el mayor desafío para las autoridades financieras es la aprobación del primer paquete de normas secundarias, el cual debe estar listo a más tardar en septiembre.

La regulación secundaria que se emita para reglamentar la ley estará basada en principios orientados a la protección y defensa de los consumidores de estos servicios, a fomentar la inclusión e innovación financiera y promover la competencia en el sector.

Como parte del diálogo para mantener una regulación ordenada y actualizada, con la iniciativa promulgada se creó el Grupo de Innovación Financiera, un espacio de intercambio de opiniones, ideas y conocimiento entre el sector público y privado.

El analista de Moody’s Investors Service prevé que con la regulación de las fintech los bancos mejorarán su eficiencia, lo cual se traducirá en menores costos operativos, ya que diversificarán su cartera de clientes.

Con la regulación de las fintech los bancos mejorarán su eficiencia, lo cual se traducirá en menores costos operativos ya que diversificarán su cartera de clientes

“La banca tradicional adoptará las plataformas innovadoras, aplicaciones y otras herramientas creadas por estas plataformas tecnológicas en un intento por no quedarse atrás”.

El músculo de las fintech

El reto no será sencillo. La Ley Fintech abre la competencia a un sector dominado por 50 instituciones en operación (banca múltiple), cuya cartera total de crédito alcanzó un saldo de 4 billones 978 mil millones de pesos al cierre del primer semestre de 2018, según información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)

No obstante, los “fintecheros” se muestran tranquilos y confiados sobre el músculo y los alcances que tiene su revolución tecnológica en el territorio nacional e internacional.

“La revolución digital ha avanzado a pasos agigantados y esta iniciativa nos va a permitir generar más confianza entre los mexicanos y tener una mayor presencia”, dice Diego Paillés, director general de LaTasa.mx, plataforma de préstamos de persona a persona en línea.

Con el paso de los años, México se ha convertido en un mercado boyante para las fintech. En los últimos 12 meses, nacieron 125 startups fintech enfocadas, principalmente, en los segmentos de Tecnologías Empresariales para Instituciones Financieras, Trading y Mercados de Capitales, Gestión Patrimonial y Puntaje alternativo e Identidad y Fraude, de acuerdo con un análisis elaborado por Fintech Radar México en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En América Latina, México tiene el mayor ecosistema fintech, al sumar 334 startups, sólo por debajo de Brasil que contabiliza 377 plataformas hasta junio de 2018.

De esta manera, el mercado mexicano se afianza como uno de los principales motores de la innovación financiera en la región latinoamericana

En términos generales, el ecosistema nacional es 2.5 veces mayor que el de Colombia, más de tres veces superior que el de Argentina y cuatro veces más grande que el de Chile, según datos del reporte de Fintech Radar México y el BID.

Además, la tasa de mortalidad de las plataformas financieras es más positiva en México en contraste con otros países latinoamericanos, pues ésta se ubica en 12 por ciento, mientras que la de Brasil alcanza 14 por ciento.

Esto quiere decir que en el último año 29 startups mexicanas cesaron sus operaciones, pero 125 comenzaron a ofrecer sus servicios durante el mismo periodo.

El número de startups fintech crece un 40 por ciento anual y los seis principales segmentos son: Pagos y Remesas, Préstamos, Gestión de Finanzas Empresariales, Gestión de Finanzas Personales, Crowdfunding y Tecnologías Empresariales para Instituciones Financieras.

Las fintech se han convertido en el puente que conecta a los servicios financieros con los mexicanos.Prueba de ello es que 61 por ciento de la población mayor a 15 años no tiene una cuenta bancaria, según la CNBV.

Para dimensionar esta situación, los 53 millones de adultos que carecen de acceso al sector bancario equivalen a más del doble de la población de Texas y seis veces a la población de la Ciudad de México, estima Amanda Jacobson, analista de Village Capital, en un reporte.

Diego Paillés, director general de LaTasa.mx, considera que aún quedan muchos temas por definir, pero se muestra optimista sobre los beneficios que le traerá al sector fintech.

“Una vez que las leyes secundarias tengan el visto bueno se comenzarán a ver los beneficios tangibles, no sólo para las fintech, también para sus usuarios. Pero hay que estar conscientes de que esto va a tardar en concretarse”.

Leyes para regular

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores emitió las leyes secundarias que regularán la constitución, operación y fondos de las empresas que prestan servicios financieros

> Información y documentación para solicitar la autorización para actuar como institución de tecnología financiera

 > Capital mínimo

> Límites para la recepción de recursos en efectivo y transferencia de recursos

> Contabilidad y revelación de información financiera

> Constancia electrónica sobre riesgos que deberán obtener de sus clientes las instituciones de financiamiento colectivo

> Metodología de evaluación, selección y calificación de solicitantes y proyectos

> Límites de recursos que las instituciones de financiamiento colectivo podrán mantener a nombre de sus clientes

> Mandatos y comisiones

> Plan de continuidad de negocio

Leyes secundarias, la puerta de entrada

La CNBV emitió las leyes secundarias que regularán la constitución, operación y fondos de las empresas que prestan servicios financieros.

Con las regulaciones secundarias se pretende otorgar un marco jurídico para las empresas fintech y al mismo tiempo dar paso a un crecimiento ordenado del sector

La regulación secundaria está conformada por nueve capítulos, entre los que destacan los permisos de operación, el requerimiento de un capital mínimo de operación, los requisitos para obtener recursos de capitalización y el registro de un gobierno corporativo.

De acuerdo con el anteproyecto de ley, los emprendimientos financieros también deberán identificar a sus clientes, prevenir el lavado de dinero y contar con procesos de continuidad de negocio

Estas leyes, considera Eugenio Perea, director general de PerSe Capital, en esa regulación se pueden mejorar.

Las leyes secundarias fueron puestas a consulta pública en el portal de la Cofemer y a más tardar el 9 de septiembre deberán publicarse en el Diario Oficial de la Federación

“Las reglas de operación me parecen complicadas. Temas como que tengas que tener un mínimo de capital parado para ser considerado fintech o el que únicamente la CNBV te pueda dar de alta como fintech, por ejemplo. Siento que estamos poniendo mucho poder en pocas manos”, explica.

Al director de PerSe Capital además le preocupa la ‘subjetividad’ a la quelas leyes secundarias dan pie al no contar con reglas claras para determinar qué empresa es una fintech, situación que deberá ser definida por la CNBV, lo que podría provocar que no exista información correcta y los procesos sean poco transparentes.

Por su parte, Francisco Meré, director de Fintech México, considera que las startups financieras deben conocer otros factores además de los recursos que necesitarán como capital mínimo para operar.

“El monto para poder arrancar más el índice de capitalización por riesgo y liquidez que aún no se publica conforme al Artículo 55 de la ley es urgente conocerlos para que empresas puedan hacer su modelo de negocio y proyección de rentabilidad y necesidad de capital”, escribió en su cuenta de Twitter un día después de publicarse el anteproyecto.

No obstante, para Perea, el que Fintech México forme parte de diseñar la nueva ley para los emprendimientos financieros es una buena señal, pues conocen el sector y las implicaciones del mismo.

Entre los negociadores, la banca mexicana, que también ha impulsado la regulación de las empresas financieras, considera que las fintech que operan en el país deben cumplir con las mismas normas bajo las que ellos se rigen, es decir un piso parejo.

Para los representantes de las grandes instituciones financieras es relevante que existan leyes que protejan a clientes e inversionistas, y que se propicie un desarrollo sano del sector, de acuerdo con declaraciones de Juan Carlos Jiménez, director de la Asociación de Banqueros de México (ABM).

Al respecto, Perea opina que los bancos tienden a pensar de manera antigua y son reacios a los cambios, por lo que no le parece considerado que pidan aplicar las reglas que los rigen a los emprendimientos del sector.

“La banca defiende su terreno y tiene dos caminos para hacerlo. El primero es vía legislación que es lo que están haciendo, pero también podrían permitir que la innovación y el riesgo se lleve a cabo en las fintech y después adquirir a las que resulten buenas”, considera.

El director de PerSe Capital, dice que en el sector fintech existen reglas de seguridad conocidas como sandbox que cuentan con candados que impiden a las startups financieras realizar inversiones gigantescas con recursos con los que no cuentan.

Para las empresas fintech en el país es fundamental que se aprueben las regulaciones que normarán sus operaciones, establecerán los requisitos para su conformación y darán claridad a sus obligaciones frente a sus clientes

Las leyes secundarias fueron puestas a consulta pública en el portal de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y será a más tardar el 9 de septiembre cuando deberán publicarse en el Diario Oficial de la Federación (DOF), después de emitirse un dictamen sobre la regulación.

El reto de las plataformas digitales

En términos generales, la Ley Fintech vino a revolucionar al país, además de posicionarlo frente al mundo como uno de los más avanzados en temas de innovación tecnológica.

“No es poca cosa, debemos sentirnos orgullosos de que este marco regulatorio se haya generado en México”, manifiesta Isabel Cruz, directora de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS).

El intento por alcanzar la inclusión financiera en todo el país pone en evidencia la desigualdad que existe en México, pues muchos sectores de la población quedarán rezagados por sus limitaciones tecnológicas

Aunque también considera que la Ley Fintech evidencia la desigualdad que existe en el país, pues en el camino por alcanzar la inclusión financiera las autoridades dejaron de lado a las zonas más pobres del país.

El problema principal es que no todos los mexicanos tienen acceso a las plataformas digitales, incluso, muchas comunidades rurales no cuentan con servicios básicos como agua potable, luz o drenaje.

“En algunas zonas rurales todavía se trabaja como en la Edad de Piedra. Tenemos distintos rezagos en el país, pero uno de los más grandes ha sido consecuencia de la falta de inversión en bienes públicos”, manifiesta la directora de AMUCSS.

En México, 71.3 millones de personas tienen acceso a internet, cifra que representa al 63.9 por ciento total de la población del país, en tanto que 17.4 millones de hogares tienen una conexión a este servicio, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017 del Inegi.

No obstante, 86 por ciento de esos usuarios vive en zonas urbanas, mientras que el 14 por ciento restante reside en áreas rurales. Esto quiere decir que la tecnología llega, pero a un mayor número de personas que residen en las ciudades.

63.9% total de la población en México tiene acceso a internet

El poco acceso a la red no es el único limitante, el uso de los teléfonos inteligentes también. En los estados con los mayores índices de marginación a nivel nacional como Guerrero, Oaxaca y Chiapas el porcentaje de usuarios de un smartphone se ubica en 57.5; 55.3 y 53.2 por ciento respectivamente, cifra por debajo de la media nacional, de acuerdo con datos del Inegi.

Una de las mayores interrogantes de Isabel Cruz es que en las leyes secundarias que se están discutiendo en este momento no queda claro cómo será la regulación de manera general.

Además, le inquieta saber qué ocurrirá con las Sociedades Financieras Comunitarias (Sofincos) y las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamos (Socaps), las únicas opciones con las que cuentan las personas que viven en las áreas rurales para acceder a los servicios financieros.

“Se tiene que crear una regulación que permita tener una cancha pareja con las personas menos favorecidas en el país porque la Ley Fintech es para el México moderno, no para esta población”

- Isabel Cruz

Directora AMUCSS

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