A muchos les encanta pero, a otros tantos, el karaoke les provoca lo que conocemos como “pena ajena”.

Desgraciadamente, tener una voz afinada es una capacidad que se obtiene en la infancia (hasta los siete años), y si se deja pasar es imposible de obtener más tarde. O por lo menos eso pensaban los científicos.

Pero un nuevo estudio de investigadores de la Universidad de Harvard, encabezados por el profesor de biología molecular y celular Takao Hensch, afirma que existe un medicamento que nos da la capacidad de aprender a cantar bien aún cuando ese periodo crítico de la infancia ha terminado.

El valproato, que comúnmente se usa para tratar epilepsia y convulsiones, regresa el cerebro a un “estado juvenil de flexibilidad”, lo que permite que aprendamos cosas para las que ya somos demasiado viejos.

En el estudio, los sujetos que recibieron valproato (en lugar de un placebo) aprendieron a identificar los tonos mejor que sus contrapartes. 

De acuerdo con Hensch, nunca antes se había registrado que un adulto aprendiera a hacerlo de forma perfecta.

Pero más allá de mejorar nuestras habilidades para el karaoke, la posibilidad de regresar a una capacidad infantil de absorción y aprendizaje tendría muchas implicaciones importantes.

Haría posible, por ejemplo, aprender idiomas de forma mucho más rápida.

A pesar de las grandes ventajas que esto traería consigo, el investigador aconseja ser cuidadosos.

“Los periodos críticos evolucionaron por una razón”, explica, señalando que permitir que el cerebro sea tan receptivo podría borrar fragmentos importantes de nuestra personalidad.