[kaltura-widget uiconfid=”39952882″ entryid=”1_pidaxdzu” responsive=”true” hoveringControls=”false” width=”100%” height=”75%” /]
Renata Ortiz tenía 22 años cuando fue torturada por agentes en el Estado de México. Elisa Zepeda Lagunas, de 34 años, fue secuestrada, golpeada y lastimada con un machete en la cabeza en el municipio de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Alejandra, de 35 años, fue amenazada, agredida y humillada

Ellas son parte de las  30.7 millones de mexicanas que se han enfrentado alguna vez a la violencia en su vida.  De la cifra anterior, 10.8 millones fueron sometidas a algún tipo de intimidación, hostigamiento, acoso o abuso sexual.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las más expuestas a la violencia son las mujeres jóvenes de entre 20 y 39 años, ya que 70 de cada 100 dentro de este rango de edades ha enfrentado, al menos, un episodio de violencia o abuso.


Los motivos por los cuales las mujeres son violentadas en este país tienen que ver, en su mayoría, con reclamos de igualdad

Esta problemática no es exclusiva de México, ya que a nivel mundial, las mujeres de entre 15 y 44 años de edad corren mayores riesgos de ser violadas o maltratadas en casa que de sufrir cáncer o accidentes vehiculares, según estadísticas del Banco Mundial.

Conscientes de que la violencia contra las mujeres es una ofensa a la dignidad humana, se declaró el 25 de noviembre como  el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer en memoria de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, asesinadas en 1960 durante la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana.

“Tenemos que entender de qué hablamos cuando hablamos de violencia porque tiene muchas manifestaciones. Algunas son muy dramáticas como los casos de feminicidios. Otras quizá lo sean menos, pero son igualmente graves y cotidianas como la violencia psicológica o la económica. Es un problema estructural que sucede en nuestro país todos los días y de muchas maneras muy variadas”, explica la doctora Amneris Chaparro del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.

La especialista asegura que la violencia hacia las mujeres es una manifestación de subordinación que tiene que ver con condiciones estructurales sobre la manera en que se relacionan los géneros, en donde las mujeres se encuentran en una posición de inferioridad con respecto a los hombres.

Los motivos por los cuales las mujeres son violentadas en este país tienen que ver, en su mayoría, con reclamos de igualdad.

Los feminicidios pueden entenderse como reacciones violentas contra los avances de las mujeres, es decir, cuando ellas salen de los estereotipos, de la feminidad o cuando desafían las normas de género. Son agredidas porque se “atreven” a vestirse, pensar o a dedicarse a cosas que no son consideradas para ellas, explica. 


“La violencia contra las mujeres se vuelve un accionador que busca decir ‘ustedes no pueden comportarse de ciertas maneras porque hay graves consecuencias”

Amneris Chaparro

Especialista del CIEG de la UNAM

Para María Jiménez, exdirectora del Refugio para mujeres que viven violencia en la Ciudad de México y exdirectora de Atención y prevención a la violencia familiar en la misma entidad, en los 10 últimos años se ha incrementado la violencia contra las mujeres. Ademas indica que ha habido un retroceso en el trabajo que en algún momento el movimiento feminista y las organizaciones de las sociedad civil habían impulsado.

“En los últimos seis años todo el sistema de atención y prevención de violencia retrocedió mucho en cuanto al interés del gobierno saliente. No hubo avances ni más presupuesto o un interés de mejorar las condiciones de los trabajadores en el área de la violencia”, opina Jiménez.

Dice que las instancias que atienden este tema sufrieron deterioros, tanto en las instalaciones como en el personal, lo que le parece grave, ya que este problema debería ser prioritario para el país.

Su recomendación para el gobierno entrante es fortalecer la atención, que se integre todo el presupuesto para crear un sistema bien articulado con profesionistas como psicólogos, trabajadores sociales y abogados para ofrecer una atención integral.

Las dos especialistas coinciden en que  no se puede avanzar hacia una sociedad más igualitaria y más justa si las personas de a pie no entienden la gravedad del problema y la manera en que funcionan las relaciones de subordinación entre hombres y mujeres.

“Considero que debe haber una política del gobierno que impacte en distintas instancias de la vida educativa de las personas, como campañas que sensibilicen y eduquen con perspectiva de género. Además es importante comenzar a repensar qué significa ser mujer en una sociedad tan machista como la mexicana. Serían las estrategias más importantes a corto plazo, porque sin ellas no podemos avanzar a otras formas más efectivas de erradicación”, sentencia Chaparro.

Ante la pregunta de ¿cómo se vive siendo mujer en México?, La experta afirma que con mucho riesgo porque las personas que encarnan valores de feminidad se enfrentan a más peligros que las que encarnan valores de masculinidad y eso también aplica para el caso de hombres muy femeninos a los que se les violenta, no por ser hombres, sino por ser femeninos. Lo que refleja una lectura de lo femenino como algo subordinado que debe ser dominado.

“La violencia hacia las mujeres no son casos aislados, sino que nos habla de la manera en que nuestra sociedad opera y cómo considera a las mujeres no sólo como ciudadanas de segunda, sino como sujetos de segunda categoría”, finaliza Chaparro.

Continúa leyendo:

Legado de violencia por Ernesto Santillán

El mundo se une contra la violencia de género por Mariana Recamier