El transporte público en Guadalajara ha sido tema en lo que va del año, por la negativa de los transportistas a ser regulados y asumir los retos del modelo la ruta-empresa que ha venido impulsando el gobierno estatal.

Uno de los argumentos de los líderes del transporte es que ya han asumido las peticiones mínimas del gobierno, como cambio de unidades y la instalación de cámaras de seguridad que se oferta como la “modernización”.

Durante el paro camionero, que se llevó a cabo el 1 de marzo, Enrique Galván, líder transportista, señaló que el tema de la calidad del servicio “no era el tema” y que se trataba de una desviación de la atención a la problemática que ellos enfrentan.


“El servicio es eficiente y bueno”, señaló el transportista a medios de comunicación locales.

Sin embargo, según los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 70 por ciento de los la jaliscienses no está satisfecho con el servicio de transporte público.

Los transportistas han venido realizando paros de labores y manifestaciones públicas, tanto en avenidas como afuera de las instancias de gobierno, con el argumento de la necesidad de incrementar el precio del servicio. No obstante, el gobernador ha reiterado su negativa a un incremento que genere costos a la población.

La mala calidad del servicio hacia los usuarios es uno de los argumentos en los que se funda la negativa al incremento en el precio. De lo señalado en la citada encuesta resalta que en Jalisco, 52.6 por ciento de la población considera que los operadores o choferes no son amables ni respetuosos con los usuarios.

Incluso, el Congreso Local de Jalisco ya aprobó una ley que permite la posibilidad de denunciar a los choferes del transporte público ante cualquier abuso de sus funciones como encargados del servicio.

De la misma forma, la encuesta pone en evidencia que para 67.7 por ciento de los jaliscienses, las unidades del transporte público no están en buen estado, limpias o funcionales para su uso cotidiano.

En tanto, 72.4 por ciento de los usuarios considera que el espacio en las unidades del transporte no es confortable para los viajes. Esto, en un ambiente en el que la mayoría de las personas realiza trayectos largos, debido a que sus hogares están alejados de las zonas de trabajo o centros educativos.

No es el primer dato que se tiene sobre la percepción del servicio en este año: al inicio de marzo se dieron a conocer los resultados de la Encuesta de Satisfacción de los Usuarios del Transporte Público de la Zona Metropolitana de Guadalajara 2018, en la que se destaca que las rutas que participaron en el paro camionero son algunas de las que han recibido una calificación reprobatoria por parte de la población.

Por otro lado, el mal servicio y la percepción del mismo, ha tenido un impacto en los usuarios, pues los últimos registros muestran que quienes optan por el transporte público, a diferencia del automóvil, van a la baja.

Datos del Instituto de Movilidad de este año muestran que en 2015, los usuarios del transporte público eran alrededor de un millón 629 mil, mientras que 2017, la cifra bajó a cerca de un millón 587 mil personas que optaron, en su mayoría, por otro tipo de transporte de automotor, como el automóvil privado.