México y el mundo se encuentran en una encrucijada. Desde la aparición del hombre en la Tierra, nunca antes nuestro mundo se había visto tan amenazado. Hoy, la crisis climática que enfrentamos todos, los problemas sociales y económicos provocados por la pandemia de COVID-19, así como los distintos conflictos violentos que se han desatado en diversas regiones y la falta de solidaridad para enfrentarlos en conjunto, han prendido las alertas de expertos y organizaciones en todo el planeta.

Al respecto, la maestra de la Facultad de Derecho y experta en temas ambientales de la Universidad la Salle, Erika Ornela, explica que este punto de inflexión se da precisamente en este momento en gran parte debido a la pandemia de coronavirus, ya que además de los daños que esta crisis sanitaria ha generado por sí misma, también ha acelerado algunas otras problemáticas.


“El COVID-19 no es solo un reto que tenga que ver con la salud de las personas, también tiene que ver con el medio ambiente, la violencia, la desigualdad y la educación. Además ha demostrado la importancia de trabajar en conjunto como personas para salir adelante”

Erika Ornela

Maestra de la Facultad de Derecho y experta en temas ambientales de la Universidad la Salle

Por su parte, durante la apertura del debate general del 76º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, António Guterres, representante de las Naciones Unidas, advirtió que como humanos nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida.

“Estoy aquí para hacer sonar la alarma (…) Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido.

“La pandemia del COVID-19 ha sobredimensionado las flagrantes desigualdades. La crisis climática está golpeando al planeta. Las guerras y revueltas sociales han frustrado la paz. Un aumento de la desconfianza y la desinformación está polarizando a la gente y paralizando las sociedades. Los derechos humanos están bajo fuego. La ciencia está siendo atacada. Y los salvavidas económicos para los más vulnerables llegan demasiado poco y demasiado tarde… si es que llegan. La solidaridad está ausente justo cuando más la necesitamos”, advirtió el representante de las Naciones Unidas.

Lejos de la meta

México, al igual que muchas otras naciones, ha firmado y adquirido compromisos tanto en conjunto como a nivel individual, a través de los cuales asegura que llevará a cabo acciones para mitigar el cambio climático.

Un ejemplo es el Acuerdo de París, cuyo objetivo es mantener la temperatura del planeta por debajo de los dos grados Celsius hacia finales de este siglo, por lo que México prometió reducir en un 25 por ciento sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero y de contaminantes climáticos de vida corta, así como generar el 25 por ciento de la energía del país de manera limpia para 2024 y el 43 por ciento para el 2030, entre otros.

Sin embargo, de acuerdo con el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, no estamos en camino de cumplir los objetivos del Acuerdo de París para mantener la temperatura media de la Tierra, lo que “es un código rojo para la humanidad”.

“Necesitamos un recorte del 45 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Sin embargo, con los actuales compromisos climáticos nacionales, las emisiones aumentarán un 16 por ciento para 2030. Eso nos condenaría a un infierno de aumentos de temperatura de al menos 2,7 grados por encima de los niveles preindustriales”, advierte el documento sobre la crisis climática.

Además, las proyecciones del informe indican que en las próximas décadas los cambios climáticos aumentarán en todas las regiones generando distintos efectos dependiendo de la intensidad de los mismos.


Según el estudio, con un calentamiento global de 1,5 °C, se producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas y se acortarán las estaciones frías; mientras que con un calentamiento global de 2 °C, los episodios de calor extremo alcanzarían con mayor frecuencia umbrales de tolerancia críticos para la agricultura y la salud

Retroceso en casa ante crisis climática

En el caso específico de México, la maestra Erika Ornela de la Universidad La Salle, lamenta las decisiones que el Gobierno federal ha tomado en relación a su política energética, la cual claramente busca beneficiar la utilización de combustibles fósiles en lugar de fomentar el desarrollo y uso de energías limpias.

“El presidente Andrés Manuel López Obrador lo ha dicho claramente y ha demostrado con acciones que su prioridad son Pemex, la CFE y la construcción de la refinería de Dos Bocas, nada más este último proyecto deja en claro que el cuidado del ambiente no es el fuerte de esta administración”.

Sin embargo, no todo está mal, pues al revisar el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, se puede constatar que el Gobierno federal busca incrementar los recursos asignados al sector de Medio Ambiente y Recursos Naturales alrededor de un 30 por ciento, por lo que el monto total asignado para el próximo año podría ser de más de 40 mil 700 millones de pesos.

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