La pandemia mundial ha desafiado a los países de todo el mundo desde una perspectiva de los sistemas de salud probando su capacidad en términos de prevención, protección, servicios, infraestructura y personal.

De igual manera, se ha tenido un impacto negativo en en el ámbito social, cultural, económico y laboral, afectando de manera desproporcionada a todas aquellas personas en situaciones de vulnerabilidad, advierten la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Es en este contexto que presentan su informe “Inmunización en las Américas 2020”, donde dicen que “a pesar de los esfuerzos de los distintos países en el continente Americano por mantener la inmunización como un servicio esencial de salud, se han visto impactados negativamente con disminuciones a nivel regional, nacional y local, agravando las inequidades existentes en el acceso a los servicios de inmunización”.


Actualmente 10 países han administrado el 75 por ciento de las dosis existentes, mientras que 130 naciones no han recibido ninguna vacuna contra el COVID-19

De acuerdo con la OMS, se estima que si se cumplen los objetivos de cobertura para la introducción y utilización continua de únicamente 10 vacunas en el continente: contra la hepatitis B, el Haemophilus influenzae tipo b, el virus del papiloma humano, la encefalitis japonesa, el sarampión, el meningococo A, el neumococo, el rotavirus, la rubéola y la fiebre amarilla, se podrían evitar de 24 a 26 millones de futuras muertes en 94 países de ingresos bajos o medio-bajos.

Sin embargo, en América, la realidad dista mucho de este escenario a pesar de los programas que se han implementado para mitigar la demanda de los distintos reactivos, incluido el que combate al virus del SARS-CoV-2.

“Las políticas de confinamiento en los países han afectado la demanda de la vacunación. La principal causa ha sido la preocupación de las personas por el riesgo a la exposición cuando buscan estos servicios”, revela el documento.

Otras causas incluyen dificultades por las limitaciones en el transporte público, la falta de centros de salud, de recursos económicos o incluso la carencia de estos productos.

México conoce bien estos problemas, algunos de los cuales incluso se han agravado por la pandemia, prueba de ello son los rezagos que se registran en la implementación de los esquemas de vacunación entre la población infantil; así como el enfocado a inocular a la población contra el COVID-19.

“Apenas el lunes de esta semana fui al centro de salud Azcapotzalco, Reynoso, que es el que me corresponde, a llevar a mi hijo más chico para que le aplicaran la vacuna que lo protege contra la tuberculosis y la Hepatitis B, pero no hay”, relata Ana Cristina Loyola, madre de tres hijos, uno de ellos de apenas dos meses y medio de edad.

Estas carencias del sistema de salud las ha aprovechado la oposición para criticar la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Alejandro Moreno, Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional, acusó en medios nacionales al Ejecutivo federal de adquirir menos vacunas de las que la ciudadanía necesita, provocando desabasto en todo el país.

De acuerdo con el militante tricolor, el esquema de vacunación infantil mexicano que se integra por 14 vacunas que protegen contra aproximadamente 20 padecimientos, tiene una cobertura menor al 80 por ciento.

Pide reparto justo de la salud

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, y quien representa a los países latinoamericanos y caribeños ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pidió el día de ayer que se inicie la distribución acelerada de vacunas vía COVAX.

“Es cierto que el mecanismo multilateral COVAX es una herramienta fundamental, innovadora y extraordinaria, pero también debemos reconocer que ha resultado insuficiente hasta ahora y que el escenario que queríamos evitar se está confirmando.

“Al día de hoy, no se han distribuido vacunas vía este mecanismo multilateral. Instamos a los países a evitar el acaparamiento de vacunas y a acelerar las primeras etapas de las entregas de COVAX y privilegiar a los países de menos recursos”.


La desigualdad en el reparto de vacunas en el mundo pone en riesgo tanto la salud de la gente como la economía de los países

El Secretario General de la ONU, António Guterres, se dijo consciente de la situación que enfrentan decenas de países y pidió un plan internacional de vacunación.

Además advirtió que la desigualdad que ha marcado el inicio del reparto pone en riesgo tanto la salud como la economía de todo el mundo.

Actualmente, 10 países han administrado el 75 por ciento de las dosis existentes, mientras que 130 naciones no han recibido ninguna vacuna, muestra información de la Organización de las Naciones Unidas.

Por su parte, la OPS, que es la encargada de repartir en la región de América Latina y el Caribe las vacunas de COVAX, dijo que a principios de la semana que viene se informará a los países de las dosis que van a recibir y cuándo pueden esperarlas.

El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, propuso crear un mecanismo como el que aprobó la Asamblea Mundial de la Salud para las pandemias de gripe en el año 2011 con el objetivo de hacer más equitativa la repartición.

“En caso de una pandemia de influenza, los productores de vacunas tienen que donar una cantidad, vender otra cantidad a un precio accesible y transferir tecnología. No obstante esto se acordó para la pandemia de influenza, no para las demás.

“Ahora es el momento de que el mundo reflexione si no habría que tener un mecanismo permanente, con reglas y los fondos que se necesitan para generar acuerdos con productores y garantizar acceso equitativo para otros casos”.

Continúa leyendo:

Prepararse con anticipación para recibir vacunas