Con Gustavo Madero a la cabeza del PAN nacional, Miguel Ángel Monraz puede sostenerse como el líder de la reconstrucción de dicho partido en Jalisco
Algunos aseguran que antes de un juicio sumario en contra los traidores del PAN se buscará el linchamiento de ciertos panistas y así lavar culpas

El PAN de Jalisco no logró administrar su derrota sin fragmentarse.

Las heridas del proceso electoral quedaron abiertas, y muchos grupos terminaron por buscar apoyo en la dirigencia nacional o haciendo alianzas inéditas.

Las críticas de varios personajes al interior del PAN fueron severas. Las traiciones pasaron factura y llevaron a cada grupo a jalar para su lado.

Por eso, muchos de los considerados traidores o Judas en las elecciones de julio, ahora encabezan proyectos con miras al 2015.

Pero no de la mano de Acción Nacional, sino con otros institutos políticos.

Y los que pagaron los platos rotos por el fracaso están reconfigurando su participación en el partido. 

Por ejemplo, Alberto Cárdenas Jiménez, aspirante a la Alcaldía de Guadalajara, sigue en proceso de impugnación sin el completo respaldo de su partido. 

La unidad del PAN quedó de lado porque la cacería de brujas que esperaban muchos sectores –una de las demandas era la expulsión de Diego Monraz Villaseñor– difícilmente se concretará. 

En cambio, se teme la persecución de algunos militantes que no lograron obtener un cargo que les garantizara el fuero político. 

Cada grupo del fragmentado albiazul está tomando las decisiones que más le convienen para subsistir. Con el partido, o a pesar de él. 

Eso explica que personajes como Miguel Ángel Monraz Ibarra y Fernando Guzmán Pérez Peláez lleguen a acuerdos a pesar de las diferencias. 

Los descobijados

Ante la división que impera en Acción Nacional, algunos se aventuran a asegurar que antes de hacer un juicio sumario contra los traidores de la elección, el PAN buscará linchar a algunos con el propósito de lavar culpas.

Los nombres de Alfredo Argüelles Basave y Jorge Salinas Osorno son los que más suenan.

Y es que dejan pendiente el presunto manejo irregular de los recursos públicos del Congreso del Estado en la 58 Legislatura y la repartición discrecional de la antes llamada partida 8000 hoy 3827 correspondiente a las asignaciones a grupos parlamentarios.

En dicha legislatura, Salinas Osorno fungió como presidente de la Comisión de Hacienda, y Argüelles Basave era el secretario general. 

Se sabe que ambos han perdido poder al interior de su partido y de sus respectivos grupos. 

Junto con Rodolfo Ocampo, Argüelles Basave impulsó la precandidatura del constructor Miguel Zárate para Guadalajara. 

Pero su oportunidad se vio truncada con la victoria de Alberto Cárdenas Jiménez, aspirante que finalmente no ganó la Alcaldía, aunque sigue en el proceso de impugnación de los comicios. 

Salinas Osorno, por su parte, perdió la diputación federal por el Distrito Ocho.

Por lo tanto, a partir del primero de octubre, ambos perderán el fuero político. 

Argüelles Basave tendrá que responder por la posesión de una casa valuada en alrededor de 10 millones de pesos. Su supuesto dueño, Juan Coker García, no aparece en ningún registro del estado. 

Otros políticos panistas que jugaron en la elección del primero de julio tampoco tendrán cargos en las administraciones entrantes. 

Entre ellos están Héctor Álvarez Contreras, Gustavo Macías y Abraham González Uyeda. Todos buscaron una diputación federal, pero se quedaron en el camino.

Gustavo Macías tendrá que enfrentar la controversia constitucional surgida por el nombramiento de consejeros y magistrados del Poder Judicial. 

Abraham González Uyeda también quedó fuera de la legislatura federal, aunque se sabe que buscará reacomodar fuerzas con el presidente electoral del municipio de Puerto Vallarta, el ex panista Ramón Guerrero Martínez, conocido como “El Mochilas”.

González Uyeda se mantiene fiel al grupo de Francisco Javier Ramírez Acuña, quien en pleno proceso electoral fue nombrado embajador de México en España.

Los que sí ganaron 

A la derrota panista de 2012 se debe sumar la de 2009, cuando Acción Nacional perdió el control de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). 

Muchos dicen que lo ocurrido en 2009 fue producto de la codicia del grupo que en ese entonces controlaba el partido en Jalisco. 

Se trata del grupo de Eduardo Rosales, hijo político del ex gobernador Francisco Ramírez Acuña.

A su salida del partido, Rosales dejó a cargo a Hernán Cortez, quien buscó ser candidato a gobernador con los colores del PAN.

Aunque fue derrotado por Fernando Guzmán Pérez Peláez, logró ganar algunas posiciones, principalmente en las curules plurinominales del Poder Legislativo estatal. 

De hecho, él encabezó la lista en el Congreso de Jalisco, y se presume que será el líder de la bancada.

Otro beneficiado con la derrota del PAN en Jalisco es el hoy senador electo José María Martínez Martínez, quien ganó liderazgo por sus vínculos con el Poder Judicial del Estado.

En el escenario preelectoral y como diputado local, Martínez Martínez se independizó de su grupo de origen, que también está ligado a Eduardo Rosales.

La definición de la curul plurinominal del Congreso del Estado que actualmente está en pleito judicial entre la hermana de José María Martínez y Alberto Esquer Gutiérrez, determinará qué tan lejos llegará el reciente poder adquirido por José María Martínez.

Alianzas a conveniencia

Una de las alianzas panistas más cuestionadas fue la de Fernando Guzmán Pérez Peláez con Miguel Ángel Monraz Ibarra.

Y es que ambos pertenecían a grupos históricamente antagónicos, pero lograron coincidencias en el proceso electoral de este año.

Monraz Ibarra necesitaba el apoyo del candidato para sostenerse en el cargo de presidente del PAN en Jalisco y buscar su independencia del grupo de Hernán Cortez. 

Fernando Guzmán encontró cobijo en la figura del presidente de su partido, puesto político que no había favorecido a su grupo en los últimos tres periodos.

El presidente del PAN en Jalisco estará en el cargo un año y medio más, aunque existe la posibilidad de que más de un panista presione para sacarlo prematuramente. 

Es por eso que el apoyo de Guzmán Pérez Peláez, quien tiene bajo su control una parte de la mayoría en el Consejo Estatal, resulta conveniente.

La determinación del Consejo Nacional albiazul de dejar en el cargo a Gustavo Madero tendrá repercusiones en el ámbito local. 

Por lo pronto, a Monraz Ibarra le abre la oportunidad de sostenerse como el líder de la reconstrucción de su partido.

Emilio y Alfaro, ¿rumbo al 2015?

Al interior del partido corren rumores de que el apoyo del gobernador Emilio González Márquez a Enrique Alfaro Ramírez no ha terminado. 

En la Red circula un documento en el que se culpa a González Márquez y Herbert Taylor Arthur de apoyar a Alfaro Ramírez, de propiciar la derrota del PAN y de seguir adelante con un movimiento para apoyar a quien contendió por la gubernatura. 

Se trata del proyecto Cantera 2015, encabezado por Jesús González Guzmán, hijo del gobernador. 

En la presentación electrónica se dice que luego de una reunión realizada en Mazamitla con miembros activos de El Yunque que están en el gobierno de González Márquez, se llegó a la resolución de apoyar a Alfaro Ramírez. 

Y que ahora, luego de los resultados negativos que tuvo el PAN, se ve a González Márquez y Taylor Arthur como “traidores orgánicos”. 

En el documento, que presuntamente pertenece a miembros de El Yunque a nivel nacional, se pide a los “Hermanos en Lucha” que entiendan que la decisión de Taylor Arthur –líder regional de El Yunque en Jalisco– fue una “terrible traición” que debe ser “denunciada”. 

Aunque el hijo de González Márquez negó su vinculación con Alfaro Ramírez, al interior del partido existe una fuerte crítica por la creación de este grupo, pues desde hace años existe Acción Juvenil, el ala oficial de los jóvenes panistas.