Para que una persona desarrolle una microbiota intestinal equilibrada, es importante procurar que nazca por vía vaginal, favorecer la lactancia a largo plazo, iniciar su consumo de alimentos sólidos con productos naturales, involucrar al niño en su entorno y, si tiene hermanos, primos o mascotas, evitar la higiene extrema que restrinja la colonización del tubo digestivo, afirma Ana Teresa Abreu y Abreu, especialista en microbiota intestinal.

También es importante ingerir todos los grupos alimenticios como cereales, carbohidratos, frutas, verduras, fibras, leguminosas, cárnicos y semillas para conseguir una mejor diversidad microbiana y funcionamiento.

La también integrante de las asociaciones Mexicana y Americana de Gastroenterología considera que se deben “evitar los antibióticos innecesarios, ya que pasan al torrente sanguíneo y llegan a los intestinos, donde se lleva a muchos de los microorganismos, afectando la diversidad y riqueza bacteriana; algunos desaparecen e incluso no regresan”.

Los hábitos adoptados en la infancia persisten durante la edad adulta, por lo que los niños deben evitar alimentos no nutritivos, procesados, con alto contenido energético y dar prioridad al consumo de frutas y verduras

Algunos hallazgos sobre la microbiota

Recientemente se encontró que los niños con sobrepeso y obesidad tienen una maduración distinta de su microbiota intestinal, condición que les impide un desarrollo promedio de la misma entre los seis y los 12 años, informa Sofía Morán  Ramos, del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen).

La investigadora de la Unidad de Genómica de Poblaciones aplicada en la Salud, agrega que si bien “la obesidad no es causa de un sólo factor”, se ha estudiado con mucho interés cómo es la composición de la microbiota intestinal en personas con peso saludable versus quienes tienen sobrepeso y obesidad.

Explica que en el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) se explora cómo la microbiota se relaciona con la presencia de sobrepeso, obesidad y con las complicaciones metabólicas en un universo de más de mil niños, con una muestra representativa de diferentes puntos de la Ciudad de México.

“Primero hicieron un análisis para ver cuáles eran los factores que más influenciaban en la composición de la microbiota, y entre ellos encontraron influencia del nivel socioeconómico que, por supuesto, no es el nivel socioeconómico per se, es todo lo que éste engloba: la alimentación, las condiciones de higiene y los antibióticos, entre otros”, dice la especialista.

Morán Ramos explica que la diversidad de los diferentes microorganismos que habitan el intestino aumenta conforme pasa la edad.

Al comparar la microbiota intestinal de niños con peso saludable y la de niños con sobrepeso y obesidad, los investigadores encontraron que los primeros tienen este patrón de aumento en la diversidad de microorganismos, mientras que en los segundos no hay aumento, incluso la diversidad baja alrededor de la preadolescencia, de los 10 a 11 años.

“Este es un estudio transversal y no sabemos si es causa o consecuencia, si la obesidad hace que no se aumente la diversidad, o si por el no aumento de la diversidad los niños ganan el peso”, dice la científica.

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