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Opinión

Los más de 80 chefs que conforman el Colectivo Mexicano de Cocina AC, se unieron para manifestarse en contra de la posible siembra de maíz transgénico en México, luego de que el Juzgado 12° de Distrito en Materia Civil del Primer Circuito dejó sin efecto la medida precautoria que impedía la evaluación de nuevas solicitudes de permiso y el otorgamiento de permisos para la liberación experimental, piloto y comercial de la siembra de maíz genéticamente modificado.

El colectivo argumenta en su comunicado lo siguiente:

“El cultivo de estos productos atenta contra la diversidad de nuestros maíces nativos, y pone en peligro su existencia. La conservación de la biodiversidad agrícola se basa en el libre intercambio de las variedades, y en el derecho que tiene el campesino a guardar la semilla de su propia cosecha, como ha ocurrido desde hace siglos. El proceso de transgénesis no es ‘sustancialmente equivalente’ al que ocurre en el cruce natural de plantas desde hacía miles de años: se trata de un proceso con el que se intervienen y cruzan artificialmente las cadenas de ADN de diversas especies. La tecnología utilizada plantea enormes incertidumbres y efectos colaterales impredecibles. Sus alcances no se han determinado todavía.  Los agroquímicos que acompañan la siembra de maíz transgénico —fertilizantes y herbicidas— pueden representar un peligro para la salud. Un ejemplo es el glifosato, sustancia empleada como herbicida, que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es un probable cancerígeno”.

Sin embargo, el gobierno se apoya en otros hechos para tomar esta decisión, entre ellos que en 2012, la importación del país ascendió a 9.515 millones de toneladas de maíz, que en su gran mayoría provinieron de Estados Unidos (89 por ciento), las cuales representan casi 27 mil millones de pesos de inversión, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés) establece que de forma idónea las naciones deben producir 75 por ciento de los productos que consume, mientras que México tan solo alcanza cerca de 58 por ciento en este rubro.

“Es el momento idóneo para que finalmente el gobierno federal adopte una política clara en torno a la adopción de estos cultivos y la siembra comercial de los organismos genéticamente modificados”, dice Alejandro Monteagudo, director general de AgroBio.

Las plantas transgénicas que se cultivan actualmente fueron creadas para mejorar características agronómicas, como la resistencia a insectos o la tolerancia a herbicidas. 

En este caso, los principales beneficios los percibe el agricultor a través de la simplificación en el manejo, el aumento en los rendimientos y la disminución de los costos de producción. 

Los estudios demuestran también que la adopción de estos cultivos ha tenido un impacto positivo en la economía de los países como un todo, por las consecuencias sociales y económicas de la actividad y los incrementos en las exportaciones. También se beneficia el ambiente gracias a la disminución en el uso de insecticidas, el reemplazo de herbicidas por otros de menor toxicidad y por la sinergia con prácticas conservacionistas como la siembra directa, que preserva la estructura y la humedad del suelo. El aumento de la productividad de los cultivos permite, además, preservar los hábitats naturales sin utilizarlos para la producción agrícola y usar el agua y el suelo más eficientemente.

“Esta tecnología (de las semillas transgénicas) cada vez tiene más presencia en el mundo, y la razón de impulsarla es que estamos buscando que haya un uso más racional y responsable de la biodiversidad, porque seguimos usando los insecticidas, químicos y herbicidas que tarde o temprano nos van a llevar a morir”, asegura Francisco Bolívar Zapata, coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia de la República.

El Colectivo de chefs también argumenta en su comunicado que “diversos países miembros de la Unión Europea —Austria, Francia, Bulgaria, Grecia, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo y Polonia— se niegan a cultivar transgénicos en sus territorios a causa de los posibles daños que dichos productos pueden provocar a la salud humana y al medio ambiente. Por otra parte, naciones como China compran maíz a México precisamente por no ser transgénico. 

En Latinoamérica, ejemplos como el de Argentina resultan alarmantes: 56 por ciento de la tierra cultivada (19.8 millones de hectáreas) está sometido a un monocultivo transgénico (la soya), y se ha documentado ya una pila de historias preocupantes sobre enfermedades y contaminaciones, cada vez en mayor escala, relacionadas con esos cultivos y con los agroquímicos que los acompañan. 

Por ello se solicita al gobierno federal que, través de las instancias correspondientes, exprese una postura clara y firme al respecto. Por nuestra parte, los integrantes del Colectivo Mexicano de Cocina, así como nuestros colegas en otras partes del mundo, quienes nos han manifestado su apoyo y solidaridad frente a este tema, estaremos alerta en espera de una resolución adecuada, y nos mantendremos atentos a la forma en que se desarrollan los acontecimientos”.

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS

Beneficios:

> Incremento de sustancias tóxicas en el medio ambiente.
> Pérdida de la biodiversidad.
> Contaminación del suelo.
> Resistencia de los insectos y hierbas indeseadas ante medicamentos desarrollados para su contención.
> Posibles intoxicaciones por alergias o intolerancia a los alimentos procesados.
> Daños irreversibles e imprevisibles a plantas y animales tratados.

Desventajas:

> Tienen mejor calidad y más nutrientes.
> Mejor sabor en los productos creados.
> Mejor adaptación de las plantas a condiciones de vida más deplorables.
> Aumento en la producción de los alimentos con un sustancial ahorro de recursos.
> Aceleración en el crecimiento de las plantas y animales.
> Mejores características de los alimentos producidos a la hora de cocinarse.
> Capacidad de los alimentos para utilizarse como medicamentos o vacunas para la prevención y el tratamiento de enfermedades.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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