Claro que el chico de la pizza y Brat Pitt repartiendo la misma, estuvo genial, pero tampoco fue lo que cautivó mi sorpresa.

Lo que verdaderamente me movió fue ver que las jóvenes actrices que se han hecho acreedoras de un premio tan codiciado como es el Oscar. Las jóvenes, talentosas y exitosas actrices como Lupita Nyong’o, Jennifer Lawrence, Amy Adams, Cate Blanchet, Pink, Emma Watson y me faltan un par de mencionar, que lucieron vestidos que permitían que viéramos que son chicas que no han recurrido a una mamoplastía de aumento, esto es, que no han aumentado con silicones el tamaño de sus senos

Usted se preguntará y ¿eso qué?

Pues quiero decirle que eso dice mucho.  Aclarando que no tengo nada en contra de tal procedimiento, ni tampoco con la decisión de quien opta por aumentar los suyos.

La lucha de la mujer por dignificarse no ha sido fácil. 

La mercadotecnia moderna, y con ella me refiero a la de finales del siglo XX a la fecha, a abusado del uso sexual de la mujer como un objeto. Dentro del mensaje aparece sin identidad, ni pensamiento, para aportar una parte física de cuerpo y contenido sexual para satisfacción de un público varón.

Si bien el uso de desnudos ha sido parte de la misma revolución sexual y de la liberación femenina, el abuso del cuerpo de la mujer como objeto, a distorsionado la mas básica percepción que tiene la mujer de si misma.

Insatisfecha permanente, ha encontrado en los avances médicos de la cirugía plástica un amigo o un aliado, en ocasiones abusando de él por tratar de satisfacer una vacío que viene dado por una cultura que trata de vender la idea que “Sin Tetas no hay Paraíso”.

Esta corriente, que ha llevado a pueblos enteros como Colombia, Venezuela y ahora México, a pensar que el regalo perfecto de una niña de 17 años es una mamoplastia de aumento para lucir unos senos grandes y perfectos, distorsiona la lucha por la identidad y valor de la mujer en la sociedad.

México, un país con graves problemas de pobreza, ocupa el quinto lugar mundial en cirugías estéticas. El 80% de las que acuden son mujeres y el 15% de estas son aun adolecentes. 

Tener ejemplos juveniles como los antes mencionados son un músculo enorme a la lucha de la mujer por saberse y apreciarse con valor. Jóvenes que con sus triunfos y sus decisiones le dicen al mundo y a todas las mujeres que ‘Sin tetas SÍ HAY PARAISO’.