Lo que no funcionó

“El Gobierno de la República tiene como responsabilidad esencial la vigencia del Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos”.

“Esto requiere de decisiones políticas en favor de la Nación, y que son un reconocimiento de lo que no funcionó”.

Así empezaba el mensaje del presidente Carlos Salinas de Gortari aquel 10 de enero de 1994 cuando anunció que había decidido, entre otras cosas, aceptar la renuncia del secretario de Gobernación Patrocinio González Garrido, y nombrar a Jorge Carpizo en su lugar. 

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“El Gobierno de la República tiene como responsabilidad esencial la vigencia del Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos”.

“Esto requiere de decisiones políticas en favor de la Nación, y que son un reconocimiento de lo que no funcionó”.

Así empezaba el mensaje del presidente Carlos Salinas de Gortari aquel 10 de enero de 1994 cuando anunció que había decidido, entre otras cosas, aceptar la renuncia del secretario de Gobernación Patrocinio González Garrido, y nombrar a Jorge Carpizo en su lugar. 

Lo que no funcionó en aquel entonces según el presidente Salinas, fue el secretario de Gobernación. Por eso lo removió aunque nadie puede asegurar que el relevo fue mejor. 

Sin embargo, pareciera que en esta ocasión el diagnóstico es diferente al de 1994, aunque no se descarta que también hubiera relevos en el Gabinete. 

El secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, en una entrevista de radio anunció que el presidente dará a conocer esta misma semana medidas para “modificar lo que no está caminando bien”.

¿Y qué no está funcionando? Según Osorio Chong, lo que no camina bien son “algunas debilidades del Estado mexicano, especialmente las debilidades en los municipios”.

Y si de policías municipales estamos hablando, en lugar de descubrir el hilo negro, no estaría por demás ver cómo le están haciendo nuestros vecinos del norte para tener policías eficientes en sus condados y ciudades, sin que estas dependan ni del FBI, ni de las otras agencias federales.

No vaya a ser que lo que no funciona, además de las policías municipales, sean las policías estatales y hasta las federales. 

Y si no, bastaría la evidencia del fracaso de la Policía Federal que tanto creció en tiempos de Felipe Calderón.

No olvidamos la balacera en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, nada más por citar un ejemplo. 

Los verdaderos infiltrados 

El tema de los infiltrados sigue creciendo y dañando la confianza entre el gobierno y los ciudadanos. 

Y es que ante las dudas crecientes que han surgido respecto a que los detenidos el 20 de noviembre no son los que debieran ser, algunos empiezan a culpar al gobierno de proteger a los infiltrados. 

Y aquí es donde hay que tener cuidado. 

No vaya a ser que en mandos policíacos estén algunos de los verdaderos infiltrados que quieren desestabilizar al gobierno, como ya apuntó alguna vez el presidente Peña Nieto.

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