El gran debate entre ciclistas y automovilistas, ha revelado el poco conocimiento que tenemos sobre los reglamentos de tránsito, a pesar de tener una licencia de conducir.

Es por eso importante revisar un reglamento como lo es el de tránsito de la Ciudad de México. El cual claramente indica que hacer cuando los diferentes clientes de la calle coinciden.

Primero ¿Quién tiene la prioridad? Esta es la jerarquización:

I Peatones
II Ciclistas
III usuarios y prestadores de servicios de transporte de pasajeros
IV Usuarios de transporte particular (autos y motos)
V  Transporte de carga.

En resumen:
El automovilista debe:

Dar el paso al peatón cuando este intente cruzar un paso peatonal a falta de semáforo.

Dar el paso al ciclista en cualquier momento, cuando no exista un semáforo que indique lo contrario, el ciclista tiene la preferencia.

Dar el paso al transporte publico, ya sea camiones o taxis, cuando estos paran para subir y bajar pasajeros por el carril de extrema derecha.

El ciclistas tiene derecho a:

Preferencia de cruzar en caso de no existir semáforos. 

Preferencia si quedo a la mitad de la calle al cambio de semáforo.

Preferencia si un carro quiere dar vuelta y hay una ciclista cruzando. 

El ciclistas se obliga a:

Seguir las reglas de transito como todos los vehículos: semáforos, altos, respetar cruces peatonales.

No puede transitar por los carriles centrales o en contra del sentido de la vía.

Debe de circular por los carriles marcados para ciclistas, al no existir estos, deberá transitar por su extrema derecha. 

Si hay carros parados o buscando dar vuelta debe rebasarlos por el lado izquierdo.

No puede transitar por las banquetas. Ni en carriles exclusivos de transporte público.

Debe de indicar giro o cambio de carril con la indicación de la mano.

Debe tener bandas reflejantes para uso nocturno.

No es obligado el uso de casco o por lo menos no viene contemplado.

En 30 años, México gozará de una gran clase media con recursos para que el 100 por ciento de su población pueda comprar un automóvil. Llegará el momento en donde mi carro no podrá transitar. Las horas en el trafico serán insufribles. El costo de estacionamiento incosteable. 

El uso de servicio públicos y de la bici serán la única opción sustentable. Ese es nuestro futuro. Lo que construyamos hoy, seguro no lo gozaremos nosotros, pero si nuestros hijos.

Ante lo que viene no nos queda mas que crecer en nuestra cultura vial. Estemos seguros que si yo cambio, todo cambia.