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Un rescate dramático

Aunque aún se desconoce si ya terminó la tragedia griega, uno de sus capítulos más dramáticos cerró ayer con la aprobación de los parlamentos de Alemania y Países Bajos del tercer rescate a las finanzas de Atenas.

Con 453 votos a favor, 113 en contra y 18 abstenciones, la canciller alemana, Angela Merkel, convenció a sus compañeros de avalar el nuevo paquete de alivio financiero para Grecia, con un valor de 86 mil millones de euros hasta el 2018.

84%
de los alemanes no creen que el gobierno de Atenas cumpla las medidas del nuevo rescate
"Visto lo ocurrido, no puedo garantizar ahora que no vaya a haber un cuarto rescate"
Mark Rutte Primer ministro
de Países Bajos
"Debido al hecho de que el parlamento griego ya pasó una gran parte de las medidas (requeridas), sería irresponsable no usar la oportunidad para un nuevo comienzo en Grecia"
Wolfang SchäubleMinistro de Finanzas
de Alemania

Aunque aún se desconoce si ya terminó la tragedia griega, uno de sus capítulos más dramáticos cerró ayer con la aprobación de los parlamentos de Alemania y Países Bajos del tercer rescate a las finanzas de Atenas.

Con 453 votos a favor, 113 en contra y 18 abstenciones, la canciller alemana, Angela Merkel, convenció a sus compañeros de avalar el nuevo paquete de alivio financiero para Grecia, con un valor de 86 mil millones de euros hasta el 2018.

El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfang Schäuble, quien hace unas semanas sugería que lo mejor era que los griegos abandonaran la zona euro, admitió ayer que era necesario aprovechar la oportunidad.

“Por supuesto, después de la experiencia de los últimos años y meses no hay garantía de que todo funcione y se permite que uno tenga dudas”, manifestó Schäuble en el parlamento. 

“Pero debido al hecho de que el parlamento griego ya pasó una gran parte de las medidas (requeridas), sería irresponsable no usar la oportunidad para un nuevo comienzo en Grecia”. 

En Países Bajos, donde había fuerte oposición contra un nuevo alivio, 81 parlamentarios votaron en contra de una moción que buscaba impedir el rescate, mientras que 52 se manifestaron a favor de bloquear el paquete económico. 

Aunque en campaña había prometido que no permitiría otro rescate para Atenas, el primer ministro, Mark Rutte, reconoció ayer que no había alternativa.

“No debí hacerlo (romper la promesa), pero en ese momento la situación griega no hacía prever más ayudas. Visto lo ocurrido, no puedo garantizar ahora que no vaya a haber un cuarto rescate”, concedió.

¿Qué implica la ayuda?

El diario El País publicó ayer los lineamientos del nuevo rescate, que se revisarán cada dos meses, según el Memorándum de Entendimiento (MoU).

El nuevo programa no implica una nueva contribución de los Estados miembro, pues en su lugar, el Mecanismo de Estabilidad (Mede) aportará el capital.

El Mede se nutre de aportaciones anuales de los países miembros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE).

Atenas debe aprobar su primera inspección, en octubre, para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) también participe en el rescate.

“El programa para los próximos tres años tendrá condiciones estrictas, enfocadas a corregir las finanzas públicas y la administración, y lidiar con la economía y los problemas del sector financiero”, expresó ayer el ministro neerlandés de Finanzas y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, según The Guardian. 

Se espera que Grecia reciba los primeros 26 mil millones de euros este jueves. 

Una tragedia política

Merkel prefirió salvar su proyecto de Unión Europea pese al descontento popular de los alemanes y de miembros de su propio partido y coalición.

Una encuesta de la agencia Forsa mostró la semana pasada que 57 por ciento de los alemanes estaban en contra de un mayor rescate para Grecia y que 84 por ciento no creían que el gobierno de Atenas implementaría las reformas.

También se espera un golpe para el primer ministro griego, Alexis Tsipras, quien llegó al poder en enero con la promesa electoral de acabar con la austeridad impuesta por la UE y ahora deja al país con un plan más severo del que esperaban.

Durante la votación del rescate, 64 parlamentarios griegos se opusieron, de los que 32 eran de Syriza, el partido de Tsipras, por lo que algunas analistas pronostican que podría haber elecciones anticipadas que lo quitarían del poder. 

Un año trágico

25 de enero
> Los griegos votan por el partido de ultraizquierda Syriza para que Alexis Tsipras se convierta en primer ministro, quien había prometido afrontar a los líderes europeos para acabar con la austeridad.

27 de junio
> Tras meses de fallidas negociaciones con la “troika”, compuesta por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Euopea, Tsipras convoca a un referendo para que el pueblo decida si acepta la oferta.

30 de junio
> Grecia cae en “default” al no pagar al FMI. Los bancos permanecen cerrados y se impone un límite de retirar 60 euros al día en los cajeros automáticos. 

5 de julio
> Se celebra el referendo, en el que 61 por ciento de los griegos votan que “no” a la oferta de la “troika”, lo que agudiza la crisis política en la UE.

13 de julio
> Alexis Tsipras accede a los términos de Alemania al aceptar uno de los paquetes de rescate más severos que se han impuesto a un país de la eurozona, lo que dispara el descontento griego.

14 de agosto
> El parlamento griego aprueba las severas medidas del paquete de rescate, lo que ocasiona una crisis política que podría llevar a convocar elecciones adelantadas para la destitución de Alexis Tsipras. 

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Hace un año la coalición de izquierda radical griega conocida como Syriza y liderada por el joven político Alexis Tsipras ganó las elecciones y tomó el poder en enero de 2015. 

Cuando asumieron sus posiciones los líderes de Syriza fueron vistos por los griegos como salvadores. En poco tiempo ese entusiasmo se desvaneció y se les tachó primero de inexpertos, luego de radicales y finalmente de traidores. Hoy por hoy la gente los considera “más de lo mismo”.