Unos 40 mil iraquíes refugiados en el Monte Sinjar están en riesgo de morir de hambre y sed.

Familias enteras de la minoría Yazidi, una antigua comunidad etno-religiosa, se vieron forzados a huir de sus hogares y permanecer en esta montaña estéril debido a las amenazas del grupo insurgente Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés).

“No hay agua, no hay vegetación, están completamente aislados y rodeados por el Estado Islámico. Es un desastre, un desastre total”, dijo ayer Marzio Babille, el representante de Iraq para la UNICEF.

Los yazidis fueron expulsados de la ciudad de Sinjar por ISIS el fin de semana y al menos 70 niños y 30 adultos mayores han muerto por las duras condiciones del monte.

Según reportó The Daily Mail, autoridades locales reconocieron que los refugiados se han visto obligados a decidir si descienden y se arriesgan a ser sacrificados o esperar a que sus atacantes, que buscan formar un Estado independiente, sean derrotados antes de que mueran de sed o hambre.