Aparte de los asuntos económicos, la crisis en Siria ocupará gran parte de las discusiones durante la Cumbre

La reunión de los mandatarios de las 20 economías más grandes del mundo discutirán lo que puede convertirse en una bomba de tiempo: las economías emergentes.

La discusión representa algo inusual, pues se presenta en un momento en el que la mayoría de los países desarrollados están presentando un repunte económico.

Los líderes que se reunirán hoy en la Cumbre del G20, cuya sede es la ciudad rusa de San Petersburgo, tienen más confianza en sus sistemas bancarios que nunca desde que iniciaron las reuniones hace cinco años.

Lo que es más, las economías de Estados Unidos, Europa y Japón finalmente crecen simultáneamente.

Por otra parte, el mundo en desarrollo ayudó a impulsar la economía global en los últimos años, pero ahora su crecimiento se está desacelerando, los inversionistas están retirando su dinero de estas naciones y aumentan los costos del crédito, en parte debido a las tasas más altas en EU.

El resultado es un mundo más dividido que el que se encontraron los líderes en cumbres anteriores del G20, una disparidad que podría causar que cualquier logro de la cumbre resulte vago.

Los asuntos más allá de los económicos seguramente se apropiarán de gran parte de la agenda. 

Es seguro que en algún momento va a surgir el tema de la amenaza de un ataque militar a Siria encabezado por Estados Unidos, en respuesta a lo que el gobierno del presidente Barack Obama califica como un letal ataque con armas químicas. 

Algunos países también podrían aprovechar la oportunidad para quejarse sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional. 

El presidente ruso Vladimir Putin, aliado del mandatario sirio Bashar al Assad y anfitrión de la cumbre del G20, ha pedido a Obama reconsiderar cualquier acción militar en Siria.

Es poco probable que las economías avanzadas alteren sus políticas de tasas de interés en respuesta a la tormenta económica de países emergentes. Dichas políticas han sido vitales a las recuperaciones en Estados Unidos, Europa y Japón.

“Esto es algo que el G20 puede acordar, porque llega al corazón de la legislación nacional”, agregó Domenico Lombardi, economista en el Centro para la Innovación de la Gobernanza Internacional en Canadá. (AP)

EPN exigirá cuentas

El presidente Enrique Peña Nieto dijo que el presunto espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos a mensajes de su correo electrónico cuando era candidato constituiría un acto ilegal y confió en poder encontrarse con su colega estadounidense Barack Obama para abordar el caso durante la cumbre del G20.

Peña Nieto señaló que su gobierno ya ha pedido formalmente a EU una investigación para deslindar responsabilidades de la supuesta intercepción de mensajes reportada el fin de semana por el periodista estadounidense Glenn Greenwald en un noticiario televisivo en Brasil.

“De probarse que hubo una acción de uso de medios de espionaje, evidentemente no están permitidos y es una actuación fuera de la ley”, dijo el presidente mexicano durante una escala que hizo en Canadá en su camino a Rusia para la cumbre presidencial del G-20.

Los comentarios del presidente ocurrieron dos días después de que su gobierno citó al embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, para exigirle una “investigación exhaustiva” de los reportes.

Los documentos muestran que los mensajes del correo de EPN incluían algunos en los que discute nombramientos de ministros antes de que este asumiera el cargo. (AP)