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En manos de Merkel

Si hay alguien que siente “que el mundo se le viene encima” con la crisis de Grecia es la canciller de Alemania, Angela Merkel.

En una cumbre de emergencia, líderes europeos dieron ayer cinco días al gobierno griego para presentar una propuesta de renegociación de deuda y así evitar la bancarrota y su salida de la eurozona. 

Merkel, la lideresa moral de la Unión Europea (UE) enfrenta un dilema: arriesgar la integración del continente al negar mayores concesiones a Atenas, o ceder a las demandas griegas y permitir que naciones como España e Irlanda sigan el ejemplo.

57,000
millones de euros es la actual deuda de Grecia para Alemania
"En ojos del Eurogrupo, los problemas en Grecia sí necesitan reformas creíbles y necesitamos oir si el Gobierno de Grecia tiene esas reformas en mente"
Jeroen DijsselbloemLíder financiero
del Eurogrupo
"No podemos asumir el riesgo de una salida de Grecia de la zona euro, tanto por razones económicas como, sobre todo, políticas"
Manuel VallsPrimer ministro
de Francia
"Estoy fuertemente en contra de la ‘Grexit’ (la salida de Grecia), pero no puedo prevenirla si el Gobierno de Grecia no está haciendo lo que esperamos"
Jean-Claude JunckerPresidente de
la Comisión Europea
"Europa sólo puede permanecer unida y estar de pie unida, lo que es muy importante en estos tiempos de retos, si cada país toma su propia responsabilidad"
Angela MerkelCanciller
de Alemania
Líderes europeos dieron al gobierno griego un plazo de cinco días para presentar una propuesta de renegociación o afrontar la quiebra y la salida de la eurozona
https://www.youtube.com/watch?v=CL86LLnkwDg

Si hay alguien que siente “que el mundo se le viene encima” con la crisis de Grecia es la canciller de Alemania, Angela Merkel.

En una cumbre de emergencia, líderes europeos dieron ayer cinco días al gobierno griego para presentar una propuesta de renegociación de deuda y así evitar la bancarrota y su salida de la eurozona. 

Merkel, la lideresa moral de la Unión Europea (UE) enfrenta un dilema: arriesgar la integración del continente al negar mayores concesiones a Atenas, o ceder a las demandas griegas y permitir que naciones como España e Irlanda sigan el ejemplo.

“Como lideresa de la economía más grande de la eurozona y el acreedor individual más grande de Grecia, su voz es fácilmente la más importante”, publicó ayer The Independent, “ningún acuerdo se hace en contra de su voluntad”. 

Merkel afronta la presión de los alemanes y los gobiernos nórdicos que se niegan a darles más facilidades a los griegos e, incluso, están dispuestos a que Grecia abandone la eurozona.

De hecho, 48 por ciento de los ciudadanos de Alemania creen que Grecia debería abandonar el euro y 70 por ciento piensan que la UE no debería dar mayores concesiones, según un sondeo de The Wall Street Journal. 

“Una unión monetaria en la que un socio dice: ‘no me importa, no haré nada y no me apegaré a nada de lo que se ha acordado’, no puede funcionar”, manifestó en un discurso el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble.

Pero Merkel también escucha voces de sus aliados europeos, como el presidente de Francia Francois Hollande, y de analistas que anticipan un caos político, financiero y legal si Grecia sale de la eurozona y, en el peor escenario, de la UE.

“Estoy en contra de la salida de Grecia del euro”, sentenció ayer Jean-Claude Juncker, líder de la Comisión Europea.

“En Europa, las respuestas simples generalmente son equivocadas: la salida de Grecia es un error, y asimismo un acuerdo hoy sería demasiado sencillo. Hay que negociar por etapas para conseguir un pacto”.

¿Qué piensa Angela?

La canciller se ha aferrado a la última posibilidad de llegar a un acuerdo con el primer ministro de Grecia Alexis Tsipras sin ofender a los más críticos.

“El tiempo es esencial e insistimos en que las propuestas de Grecia estén sobre la mesa esta semana, para que podamos lidiar con la situación actual, como está en este momento”, indicó el lunes en una conferencia de prensa en París. 

“Europa sólo puede permanecer unida y ponerse de pie unida, lo que es muy importante en estos tiempos de retos de migración y desafíos de terrorismo, si cada país toma su propia responsabilidad”. 

Los analistas perciben que este tipo de declaraciones muestran que la lideresa sabe que la crisis de Atenas va más allá de un problema económico, sino que sería una catástrofe política para el continente. 

“Esto ha tomado una dimensión política que excede por mucho a la economía”, dijo a The New York Times Jan Techau, director del grupo de investigación Carnegie Europe.

“Ahora, esto se trata de los cimientos básicos de la integración europea, los balances entre lo económico y lo político, entre la dureza y la solidaridad, sobre si Europa es aún un ejemplo en el mundo de resoluciones pacíficas”. 

Merkel está consciente de que una salida de Grecia motivaría a Reino Unido, que en el 2017 realizará un referendo sobre su permanencia en la UE, a exigir más concesiones o salirse del organismo europeo.

Además, hay partidos políticos radicales que luchan contra la austeridad y el intervencionismo de la UE que podrían ganar poder si Atenas sale de la eurozona, sobre todo en Francia, España, Italia y Reino Unido. 

¿Qué hacer?

Especialistas exponen que la canciller debería dejar a un lado las presiones y concentrarse en el futuro de la UE y la eurozona.

“Ahora es momento de que Merkel, como lideresa de facto de Europa, reconozca que la unificación monetaria produjo consecuencias no deseadas”, escribió el analista John Cassidy en The New Yorker, “muchas de ellas funestas.

“Y que ayudar a Grecia a ponerse de pie es parte del precio que la UE debe pagar para superar este penoso episodio”. 

Pero, advierten otros, esto implica afrontar duras verdades, como la corresponsabilidad de deudores y acreedores.

“Merkel y otros necesitan explicar que Grecia no puede pagar sus deudas por entero”, opinó el economista Philippe Legrain en Foreign Policy, “así que la decisión no es si renegociar o no la deuda de Grecia, sino cómo”.  

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GRECIA Se esfuma la esperanza

Hace un año la coalición de izquierda radical griega conocida como Syriza y liderada por el joven político Alexis Tsipras ganó las elecciones y tomó el poder en enero de 2015. 

Cuando asumieron sus posiciones los líderes de Syriza fueron vistos por los griegos como salvadores. En poco tiempo ese entusiasmo se desvaneció y se les tachó primero de inexpertos, luego de radicales y finalmente de traidores. Hoy por hoy la gente los considera “más de lo mismo”.