“Recibo miles de llamadas todo el tiempo en el que preguntan por qué el peso es tan débil si todo va bien en México. No creo que ése sea el caso” 

Dirk Willer

Estratega de inversión de Citigroup

Los fantasmas de la crisis económica de 1994 se ciernen sobre la economía mexicana. El paralelismo es evidente: crecimiento económico debajo de lo esperado, el inicio de un ciclo alcista de las tasas de interés en Estados Unidos, un creciente déficit de cuenta corriente y una marcada depreciación del peso frente al dólar.

En lo que va del año, la moneda mexicana ha registrado el peor desempeño entre las divisas de mayor operación en el mundo. Asimismo, el peso se perdió del último rally alcista que han presentado los activos de países emergentes desde finales de mayo. En este periodo, el peso fue la única divisa emergente que mostró pérdidas.

La diferencia respecto a hace más de 20 años yace en que ahora la política cambiaria dispone de un tipo de cambio flexible que permite absorber los choques del exterior. En 1994, el uso de una banda fija para el tipo de cambio provocó ataques especulativos que en última instancia se tradujeron en una devaluación de dos dígitos.

Sin embargo, el efecto de un deterioro de los indicadores macroeconómicos podría verse reflejado en una profundización de la depreciación del peso frente al dólar. Para Citigroup la pérdida de valor de la moneda mexicana no se explica exclusivamente por el ciclo de alza de tasas de interés en Estados Unidos iniciado en diciembre del 2015.

El banco ha aconsejado a sus clientes vender sus posiciones en pesos y cubrirlas con la compra de dólares y euros. Su argumento central es que el déficit de cuenta corriente se ha incrementado consistentemente y que el bajo crecimiento es crónico, lo que presiona al peso.

Dirk Willer, estratega de Citigroup, dijo a Bloomberg que considera que la economía mexicana no está en buena forma, de modo que el peso mostrará un mal desempeño debido a que la narrativa local no es muy buena.
 
Preocupación central
 
Como nunca antes en la historia económica de México, la credibilidad del banco central para controlar la inflación ha estado anclada a resultados tan concretos. El cambio en el nivel de precios registra mínimos históricos, por debajo del nivel objetivo de 3 por ciento.

No obstante, el discurso de Banxico deja ver que la depreciación del tipo de cambio se ha convertido en la principal amenaza para la estabilidad de precios en México. Esto pone de relieve el dilema que tiene el banco central mexicano frente a la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

A pesar de que las autoridades monetarias de Estados Unidos han insistido cautelosamente en la necesidad de normalizar sus tasas de interés desde niveles cercanos a cero, el último reporte de empleo calmó las expectativas alcistas del mercado.

En medio de un contexto de bajo crecimiento, Banxico debe decidir entre adelantarse a la Fed con un alza en su tasa de interés de referencia o mantener la posición actual. En la minuta de la última reunión de política monetario, un miembro de Banxico argumentó que aún existe espacio para realizar un alza de tasas de interés sin que esto incida negativamente en la actividad económica.