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mil empleos se crearon en mayo en EU, contra los 150 mil esperados.


En Europa recientemente han ocurrido situaciones donde los gobiernos cambian de giro debido a la situación económica.


En Estados Unidos, a Obama le urge lograr un repunte en la economía para levantar la confianza de los votantes en las próximas elecciones.

En épocas de campañas presidenciales es cuando los gobiernos suelen cuidar más sus políticas económicas para generar mayor aceptación de la población. Ya sea por buscar su propia reelección o la permanencia del partido en el que se encuentren.

Pero cuando el panorama cercano a las votaciones pinta negro, los datos económicos pueden acabar con la continuación del presidente o del partido político en turno.

Se acercan las elecciones en Estados Unidos y a Obama cada vez se le complica más asegurar la reelección. A cinco meses de las votaciones, el candidato del Partido Republicano, se encuentra en empate técnico con el actual presidente.

Con tan corta distancia, los indicadores macroeconómicos van a ser un factor determinante para el resultado de la elección, y la estrategia de Obama para ganar adeptos es ofrecer una  mejoría en la situación económica que vive el país, haciendo énfasis en la creación de empleos.

El pasado viernes las expectativas de los norteamericanos sufrieron un gran revés, si bien la tasa de desempleo se ha venido reduciendo consistentemente desde el 2010, el dato que se dio a conocer presentó un incremento de 8.1 por ciento a 8.2 por ciento, lo cual no es alarmante, sin embargo los datos de la creación de empleos formales prendieron los focos rojos a todos los economistas, ya que de un estimado de 150 mil empleos para mayo solo se crearon 69 mil.

Adicional a esto, los datos presentados en los dos meses anteriores fueron revisados a la baja y todo lo anterior se combina con la incertidumbre que se vive en los mercados globales.

Tal es la preocupación en la economía americana, que ya se habla de un posible tercer programa de estímulo monetario de la Reserva Federal en julio.

Los republicanos ya están criticando estos últimos datos publicados y lo único que le resta a Obama es lograr un repunte de la economía para levantar la confianza de los votantes, y así poder lograr una distancia significante contra su opositor.

En Estados Unidos ya han existido casos similares donde el desempleo es factor en las votaciones. Al tener un incremento de 6 a 7.5 por ciento, el presidente Carter perdió su reelección contra Ronald Reagan.

De la misma manera con un incremento de 6.9 a 7.6 por ciento, George H.W. Bush perdió la posibilidad de su segundo término contra Bill Clinton.

Lo que puede ser una luz de esperanza de Obama es el caso de Reagan. A pesar de que el desempleo previo a las elecciones estaba en 7.4 por ciento, la tendencia del desempleo durante su mandato fue a la baja, mismo que ha ocurrido desde el  2008.

El giro en Europa

En Europa recientemente han ocurrido situaciones similares donde los gobiernos cambian de giro debido a la situación económica. Los ejemplos más representativos son los de España, Francia e Italia.

Tras ser elegido dos veces como presidente del Gobierno de España, entre 2004 y 2011, José Luis Rodríguez Zapatero también cargó con el peso de llevar a España a números de desempleo altísimos, que hicieron que las elecciones programadas para 2012 se adelantaran cuatro meses y que su partido, el PSOE, perdiera por abrumadora mayoría.

Al dejar 59 puestos en la Cámara de Deputados, que determina al presidente, el Partido Popular con su líder y actual presidente Mariano Rajoy, ascendió al poder al ganar 32 nuevos puestos en el Congreso, claramente causado por el repliego de los españoles en contra de la crisis financiera y planes de austeridad.

En la despedida del Congreso, el ex presidente admitió la responsabilidad de la elevada tasa de paro con la que dejó al Gobierno. Entre el 2007 y el 2011, el número de desempleados en España aumentó de 1.833 millones a 4.833 millones, pasando de un tasa del 8.3 por ciento a cerca del 24.4 por ciento.

En Italia, tras 17 años en el poder, el controversial Silvio Berlusconi dejó su puesto como primer ministro de Italia. En el caso de Berlusconi no fue el desempleo el que lo terminó por quitar y reemplazar con el nuevo primer ministro Mario Monti, sino el crecimiento de una difícil crisis de deuda que ha puesto en riesgo a la zona europea, y la introducción de planes de austeridad forzados para poder bajar su deuda.

El plan de austeridad busca ahorrarse cerca de 59.8 mil millones de euros, entre cortes al gasto público y un incremento en impuestos. Este plan fue lo último que dejó Berlusconi, antes de entregarle el poder a Monti.

Con un valor de su familia estimado de 9 mil millones de euros, 75 años de edad, y cuatro juicios en su contra en curso, Berlusconi fue otro líder a quien una mala suerte de los números le quitó el poder.

En Francia, Nicolas Sarkozy también sufrió los efectos políticos de un creciente desempleo. Al pelear por su reelección contra el ahora nuevo presidente, Francois Hollande, las cifras de desempleo alcanzaron el nivel más alto en más de una década. Al alcanzar 2.84 millones de desempleados, Sarkozy terminó perdiendo la reelección y el Partido Socialista ganó la silla presidencial por primera vez en 17 años.

Antes de su elección en 2007, Sarkozy había prometido bajar la tasa de desempleo un 5 por ciento, cuando se encontraba en 8.36 por ciento. Hoy en día, la tasa se había elevado a cerca de 9.7 por ciento y los franceses decidieron que su política no era de su gusto.

Para México la situación debería de ser diferente, sin embargo pareciera, según las encuestas, que el electorado está dando su voto de castigo al partido en el poder.

Aunque las autoridades financieras muestran una economía sana y una estabilidad que no se tenía en mucho tiempo, esto no ha sido suficiente, nuestro pueblo quiere trabajo y los números oficiales no son convincentes.