En América Latina se localizan 56.8 por ciento de los recursos disponibles de litio y 51.3 por ciento de las reservas mundiales, pero para sacar el mayor provecho de este elemento, que actualmente es crucial para la industria tecnológica, es necesario fomentar innovación y desarrollo tecnológico.

Actualmente la explotación de este mineral en la región se concentra en la fase de extracción pero pierde participación conforme avanza en la cadena de valor, mientras los países asiáticos están enfocados en este aspecto, afirma la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado triángulo del litio que cuenta con políticas dirigidas a agregar valor a este mineral, mientras que en Brasil hay reservas de litio de roca dura; en tanto que en México en abril de este año el mineral se declaró de utilidad pública la exploración, explotación y aprovechamiento del litio, por lo que no se otorgarán nuevas concesiones a privados para permitir que sea una actividad exclusiva del Estado.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta un crecimiento promedio anual de la demanda mundial de litio de 22.5 por ciento entre 2020 y 2030.

Este metal de color blanco-plateado, quimicamente reactivo que se encuentra presente en aproximadamente 150 minerales y de manera abundante en la corteza terrestre, está siendo utilizado para la creación baterias que se utilizan en automóviles híbridos, producción de aviones y trenes, baterías en general, manufactura de baterías para las computadoras portátiles, teléfonos y todo tipo de dispositivos electrónicos.

Pero el uso del litio, el más ligero de todos los minerales, no se limita a la manufactura de dispositivos electrónicos, también abarca la industria de la cerámica y el vidrio y la producción de grasas lubricantes.

Estas características han provocado que el litio sea actualmente uno de los metales más demandados a nivel global y se proyecta que la región aumente 2.7 veces su capacidad de producción en los próximos 10 años.

Para potencializar esta capacidad de producción la Cepal recomienda desarrollar tecnologías más eficientes en la extracción de litio desde los salares, mejorando la gestión y el uso del agua; aumentar la producción de carbonato de litio de grado de batería a partir de salmuera, dada su ventaja comparativa respecto de la extracción de la roca, o avanzar en tecnologías de extracción directa sin aumentar las huellas ambientales; además de avanzar en la producción de materiales activos en función del desarrollo de la electromovilidad en la región.

Asimismo recomienda nichos productivos a menor escala como en la producción de químicos de baterías con materiales y compuestos disponibles en la región que se utilizan para tecnologías de almacenamiento estacionario para viviendas, industrias, servicios públicos y otros.

El organismo internacional afirma que también es posible desarrollar la economía circular alrededor del litio toda vez que tanto en la materia prima como en la manufactura, representada por las baterías de iones de litio, se pueden aprovechar los materiales que integran sus componentes.

“Los países de la región tienen la oportunidad de generar políticas públicas nacionales y arreglos institucionales a nivel regional que dinamicen, a partir de la industria del litio y otros minerales clave, el desarrollo de las capacidades requeridas para producir tecnologías en nichos de mercado en la industria de las baterías y encadenamientos en un mercado regional de la electromovilidad”, señala la Cepal.

México con foco en el litio

La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador ha dejado claro su interés de que sea el Estado el único encargado en la explotación del litio en el país, sin embargo no existe información certera en torno a la cantidad de reservas comprobadas de litio en el país.

Actualmente en México no hay ningún yacimiento de este mineral en explotación y sólo se ha avanzado en las exploración de diferentes yacimientos en 82 localidades o manifestaciones de litio en Sonora, Chihuahua, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas, Oaxaca y Puebla.

De las 82 localidades identificadas, 66 han sido verificadas y de ellas ocho presentan un contexto geológico favorable, es decir, hay posibilidad de encontrar el metal, de acuerdo con datos del Servicio Geológico Mexicano. Estos hallazgos se encuentran en Puebla con tres de ellos, tres en Jalisco y dos en San Luis Potosí.

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