En línea con lo esperado por los analistas, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos mantuvo su tasa de interés de referencia de corto plazo sin cambio después de una reunión de política monetaria que inició el martes.

Sin embargo, la reacción generalizada del mercado fue que la Fed envió el mensaje de que está preparando el terreno para subir la tasa de interés de referencia por primera vez en el año en la siguiente reunión de política monetaria que se llevará a cabo en junio.

Mientras que el último mensaje del banco central estadounidense se caracterizó por la preocupación respecto a los “eventos económicos y financieros globales” y a una leve desaceleración de la economía estadounidense, el nuevo discurso de la Fed viró hacia una postura mucho más optimista.

En el comunicado de ayer no se hace ninguna referencia a los riesgos del entorno. Además, pese a admitir que la actividad económica se ha desacelerado, la Fed resalta la mejora en las condiciones del mercado laboral y el sólido crecimiento del ingreso real y la confianza del consumidor.

El banco central estadounidense reiteró su postura de que incrementará la tasa de interés de referencia de manera gradual.

De acuerdo a la mediana de las proyecciones de cambios en la política monetaria de los miembros de la Fed, el alza de junio sería el primero de dos incrementos en el año.

La condición restrictiva de la política monetaria de Estados Unidos contrasta con la de sus contrapartes europeos y japoneses, los cuales mantienen programas de estímulos y crean una divergencia que distorsiona la dinámica de los mercados financieros.

Por otra parte, aunque México se adelantó hace dos meses con un alza de 50 puntos base en su tasa de interés de referencia, un incremento de tasas en Estados Unidos pone presión sobre las autoridades de política monetaria mexicanas para hacer lo propio.