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Calificación crediticia que Moody’s otorgó recientemente a México por sus sólidos fundamentos macroeconómicos


"Nos estamos preparando con las reformas estructurales, finanzas públicas sanas, elevados niveles de reservas y un tipo de cambio flexible que absorbe los choques externos a la parte interna de la economía"

Fernando Aportela

Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, haciendo referencia a la solidez macroeconómica del país


De una muestra de 17 países emergentes, México es señalado como el país con menores costos para la realización de transacciones de flujos de capital internacionales. Las comisiones y tarifas son incluso más bajas que el promedio registrado por países desarrollados

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado un informe que explora la relación de los inversionistas globales con las economías emergentes, y en él destaca México se ha convertido en un destino favorito de inversión.

A pesar de que esta tendencia deja fuera a la inversión extranjera directa, el país se ha posicionado entre las economías emergentes como un lugar predilecto para la colocación de capital foráneo en cartera de activos, es decir, las expectativas del Mexican Moment se han consolidado en el mercado de capitales. 

Según cifras del Banco de México, en el 2013 la inversión de cartera llegó a 50 mil 359 millones de dólares.  

Recientemente, la calificadora Moody’s dijo que México se convirtió en el mayor receptor de capitales de América Latina entre el 2010 y 2012, captando una inversión en cartera de 13.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cifra tres veces más grande que la razón registrada por Brasil.

Apetito global

El apetito de los inversionistas globales por México se ha enfocado en el mercado de renta fija. 

Desde el 2009, la entrada de flujos de capital dirigida a los bonos ha aumentado casi 4 por ciento, contrastando con un crecimiento casi nulo de los flujos orientados al mercado de acciones en el mismo periodo.  

Durante este tiempo, el crecimiento de la demanda de bonos del país fue la más alta entre los mercados emergentes, únicamente detrás de Malasia. 

El documento del FMI está centrado en el papel que juega la composición del tipo de inversionistas respecto a la sensibilidad financiera de los países.  

En México, el flujo de capital de inversionistas institucionales hacia el mercado de bonos entre octubre del 2008 y septiembre del 2013 fue de alrededor del 2 por ciento del PIB. México registra una de las razones más altas entre los mercados emergentes, situándose únicamente por detrás de países como Malasia y Sudáfrica (economías más pequeñas).

Los inversionistas institucionales son dueños de más del 80 por ciento de bonos de economías emergentes, señala el FMI. 

Este tipo de inversor mantiene flujos estables de capital y es reticente a actuar precipitadamente ante la volatilidad de corto plazo. 

La perspectiva del crecimiento de los inversionistas internacionales en la composición del tipo de inversionistas globales es visto positivamente por el FMI. 

Sin embargo, en caso de un shock financiero a gran escala, como el ocurrido durante la crisis del 2008, el retiro de flujos de capital es fuerte y sostenido.   

Por lo tanto, una de las características principales de los inversionistas institucionales es su sensibilidad a los movimientos en la calificación de deuda de los países.

El FMI señala que desde el 2000 hay una tendencia de mejora de calificación entre las economías emergentes. 

México ha demostrado con creces esta tendencia, consolidando su grado de inversión con la obtención reciente de una calificación A3 por parte de Moody’s, lo que ha despertado el deseo por activos mexicanos alrededor del globo.

El informe destaca que incluso los administradores de activos de bancos centrales han volteado hacia México.

Además, el reporte del FMI evalúa los costos derivados de comisiones y tarifas de inversión. 

De una muestra de 17 países emergentes, México es señalado como el país con menores costos para la realización de transacciones de flujos de capital internacionales. Las comisiones y tarifas en México son incluso más bajas que el promedio registrado por países desarrollados.

Fundamentos sólidos

La política económica reciente se ha caracterizado por mantener una estabilidad macroeconómica. 

El resultado puede verse reflejado en los crecientes flujos de inversión en cartera que continúan entrando al país año con año.  

Esto es efecto directo de la conjugación de niveles adecuados de inflación, déficit público, reservas internacionales y deuda pública, entre otros indicadores.

Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el déficit de finanzas públicas del 2013 fue del 2.3 por ciento del PIB.  

La deuda pública proyectada por las autoridades para este año es de 41 por ciento del PIB. Ambas cifras superan las expectativas del estándar internacional recomendado de 3 por ciento  para el déficit financiero y 60 por ciento para la deuda pública.

El control de la inflación significó el mayor reto de política económica para el estado mexicano de finales del siglo pasado. 

Hoy en día, la conducción de un Banco Central autónomo ha permitido al país registrar niveles alrededor del objetivo de inflación de 3 por ciento.  En el 2013, el aumento de la inflación en México fue de 3.97 por ciento. 

El Banco de México, autoridad monetaria del país, ha llevado una estrategia de acumulación de reservas internacionales. El nivel de estas ha ascendido a un nivel histórico de 182 mil 742 millones de dólares, según sus últimas cifras oficiales.

 El FMI advierte el riesgo que representan los flujos de capital foráneo, por lo que insiste que un contexto de estabilidad macroeconómica es necesario para la llegada de capital. La SHCP ha dicho que el 71 por ciento de la deuda es interna, situación que limita los riesgos derivados del movimiento de capitales. 

Agrega, que México posee el riesgo país más bajo entre las economías emergentes, según un índice de JP Morgan