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Mil millones de euros de la Unión Europea es lo que el presidente del Banco Santander cree se necesitan para rescatar al sistema financiero español.

Lo que parecía lejano y poco probable ya esta aquí, pese a los esfuerzos del nuevo Gobierno español encabezado por Mariano Rajoy para poner control a la economía de su país, ésta ya se le fue de las manos.

A tan solo seis meses de tomar el gobierno y tratar de darle la vuelta a la deteriorada situación heredada de José Luis Rodríguez Zapatero, hoy Rajoy enfrenta la peor crisis de la España moderna.

Sus planes de austeridad no han dado el resultado esperado y sus pronósticos del déficit presupuestario han tenido que ser modificados al menos en tres ocasiones.

La gota que derramó el vaso se llamó Bankia, el cuarto banco más grande de España que tuvo que ser nacionalizado con un costo para el erario de 25 mil millones de euros.

Una cantidad de ese tamaño en medio de la crisis que se vive en la península ibérica ha desquiciado al sistema financiero español, y en una encuesta realizada por el diario el País, el 95% de los españoles quieren que un juez investigue la administración de Bankia.

Esto ha generado el peor oleaje de desconfianza a los bancos españoles, el cual ha tenido que soportar la salida de 97 mil millones de euros en el último trimestre.

Otra prueba más de que la economía global en la que vivimos no tiene la paciencia para esperar resultados en mediano plazo y no es receptiva a razones de solidez que respaldan a los bancos fuertes, simplemente se percibe problemática y el capital vuela.

La caída de España significaría el segundo tropezón de Europa después de la debacle de Grecia, y no habría formula para evitar que le siguieran Italia y Francia, las horas cuentan y las propuestas no convencen.

Rajoy se mantiene firme en su discurso: “No requerimos de un rescate financiero”, pero los mercados opinan lo contrario. La tasa de interés por la deuda soberana de España se encuentra en los niveles que son considerados de insolvencia.

Difieren sobre el rescate

El semanario alemán Der Spiegel publicó en una nota el fin de semana que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, presionó a su homólogo Luis de Guindos para que España recurra al fondo de rescate europeo.

La revista sostiene que el gobierno alemán estima que las necesidades de capital de la banca española son entre 50 mil y 90 mil millones de euros.

En un análisis de Morgan Stanley se stima entre 45 mil y 55 mil millones las necesidades de capital del sistema financiero, aunque otros analistas elevan la cifra hasta los 100 mil millones.

El pasado 30 de mayo, los bonos españoles alcanzaron una tasa de interés del 6.6 por ciento, nivel muy cercano con el que Grecia, Irlanda y Portugal tuvieron que recurrir a solicitar el rescate financiero por parte de la comunidad.

Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi reiteró esta semana que su trabajo no es “llenar el vacío que deja la inacción de los gobiernos”.

Simon Tilford, economista jefe del think tank londinense Center for European Reform, considera que el préstamo no es la opción.

“El Banco Central Europeo debería ahuyentar el riesgo de insolvencia, pero es muy improbable que quiera. Por eso es necesaria una solución europea, pero basado en transferencias, no en préstamos”, afirma Tilford.

Sin embargo, el principal obstáculo se llama Ángela Merkel. La canciller alemana ha dejado claro que rechaza un rescate que no vaya directamente a un gobierno que rinda cuentas sobre el dinero fresco que reciba de Europa.

La semana pasada la prestigiosa firma de consultoría macroeconómica Capital Economics publicó que “El deterioro de la economía doméstica, aunado por un escenario muy limitado para la reconstrucción de la banca por parte del gobierno español, hacen que un rescate en conjunto del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional sea poco viable”
El Gobierno español reconoce como principal problemática de su economía el déficit fiscal, mismo que alcanzó el 8.9 por ciento del PIB el año pasado y que urge disminuir para recuperar la confianza y disminuir los costos financieros.

Sin embargo los políticos han optado por limpiar los bancos, que solo puede hacerse con inyección de recursos públicos, lo que deteriora aun más el déficit.

La recesión, la crisis bancaria y el déficit fiscal son tres elementos que en la economía crean un círculo vicioso del que es difícil de salir.

El mundo se encuentra en medio de una turbulencia financiera creada porque las cifras que se dan a conocer no cumplen con las expectativas.