Índira Kempis
INDIRAKEMPIS Casino Royale: La apuesta

El próximo domingo se cumplirán dos años desde ese día, el día en que el futuro se volvió incierto para las familias de las 52 víctimas del atentado terrorista al Casino Royale. 

El fuego consumió algo más que la materia, con él se fue una ciudad del “progreso” y de las “oportunidades”, el Monterrey del imaginario, el que ya no existe. 

Porque aunque muchos todavía se nieguen a aceptarlo, después de ese 25 de agosto la sociedad regiomontana quedó desnuda, descubriéndose a sí misma como una gran permisiva de aquello que juzgaban tanto: el narcotráfico. 

INDIRAKEMPIS ‘Mariposas’ contra la violencia

Ella tiene la mirada firme, pero es cariñosa a la vez. 

La primera ocasión que nos encontramos me la presentaron en la universidad privada en donde estudia becada su carrera profesional. 

Me contó su historia que quizá no sea lejana a la de muchas mujeres en la ciudad. 

Víctima de maltratos y violencia verbal, tuvo que construirse su propio futuro sin rencores hacia sus victimarios. 

INDIRAKEMPIS Vivos se los llevaron…

Juany intenta que sus lágrimas no delaten su profundo dolor. 

Contiene su desesperación en un suspiro. 

Junto con su familia, recuerda la desaparición de Brenda Dámaris González Solís, su hija, el miércoles 31 de julio de 2011. Pero no puede más. Solloza, se recarga en mi hombro para estallar en angustia: “me gana la desesperación”, ¿cómo no le va a “ganar” la batalla si no ha recibido más que escaso apoyo?

INDIRAKEMPIS Casino Royale: la deuda

Justo antes de escribir esta columna, y a casi dos años de la tragedia del casino Royale, me entrevistan sobre las primeras reacciones sociales en Monterrey ante el atentado del 25 de agosto.

Admito que no tengo ánimo de recordar. Esas imágenes viendo a los conductores de televisión de todas partes del mundo, narrando una historia de terror que desmanteló lo que pocos querían admitir: la red de complicidades entre autoridades y crimen organizado, en medio de una sociedad silenciada por el miedo, me angustia de nuevo. 

INDIRAKEMPIS La mejor de las armas

Malala Yousafzai está enfundada en el vestido rosa. 

En su rostro, aunque todavía con secuelas visibles del atentado que sufrió, luce una seriedad increíble. 

Con su sonrisa y palabras pausadas conmociona a sus oyentes en el discurso que pronuncia ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. 

Es el día de su cumpleaños número 16, aproximadamente un año antes sería víctima de radicales talibanes que le dispararon mientras iba en un camión escolar. 



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