El precandidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, terminó su evento en Bachajón, Chiapas, y se disponía a seguir su recorrido por el sur del país, sin imaginar lo que le tocaría vivir la noche de este martes.

Mientras AMLO aprovecha las acusaciones que lo presuntamente lo vinculan con Rusia, Venezuela, Cuba y otros gobiernos que no comparten la visión política y social de sus contrincantes, existen personas que buscan frenar su camino, literalmente hablando.

López Obrador se dirigía en caravan a San CRistobal de las Casas, cuando fue detenido por un retén de pobladores en Xotxotja; ellos le pedían al precandidato presidencial una cooperación de 50 pesos por vehículo para permitirle seguir su trayecto.

Aunque AMLO accedió a dar esa cantidad de dinero, a los integrantes del retén no les agradó del todo su visita y mucho menos que estuviera acompañado de miembros de la prensa, así que no les importó la cooperación y poncharon dos llantas de la suburban en la que viajaba el líder de Morena.

El equipo que acompaña a López Obrador tuvo que detener su camino en una vulcanizadora, curiosamente llamada “López” en donde realizaron los trabajos necesarios para reparar las llantas y la caravana pudiera seguir su camino.

Mientras reparaban las ponchaduras, AMLO no perdió la oportunidad de hablar con los medios y hacer precampaña; afirmó que ese tipo de retenes son comunes en lugares donde la pobreza no deja otras opciones para ganarse la vida.

“En una de esas vienen los rusos con un submarino y nos recata”, dijo en tono de burla, mientras explicaba que no necesita guardaespaldas para caminar por todo México.

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