Durante la novena edición de la CLAN, cada una de las tres naciones encabezará un tema en particular, y en el caso de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador liderará migración, uno de los rubros más delicados en la agenda individual y compartida.

De enero a septiembre de este año, mientras que el Instituto Nacional de Migración (INM) inició un proceso administrativo a 190 mil 476 personas originarias en su mayoría del Triángulo Norte de Centroamérica por estar en situación migratoria irregular, 74 mil 296 fueron devueltas a su lugar de origen en el mismo periodo.

Esta situación no es exclusiva del lado mexicano, también lo es del estadounidense, donde de enero a septiembre pasado fueron devueltos 168 mil 498 mexicanos que buscaban alcanzar el sueño americano, 24.1 por ciento más que el año anterior, de acuerdo con datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación.

Como alternativa al problema, se prevé que el líder mexicano defienda su programa Sembrando Vida, mientras que su homólogo estadounidense abogará por el plan que la vicepresidenta Kamala Harris tiene bajo el brazo, con el que busca enfrentar el problema migratorio desde su origen, erradicando la corrupción y la pobreza en los Estados centroamericanos.

“Tengamos en cuenta que Estados Unidos no tiene el mismo problema migratorio con México que con Canadá; sin embargo, si esto se ve de una forma regional, se puede avanzar mucho más”, dice al respecto la maestra Pía Taracena, analista internacional de la Universidad Iberoamericana.

En entrevista, la académica comparte que, entre los tres países se podría controlar mejor la migración si, por ejemplo, se recupera la idea de los mercados laborales a través de los cuales la gente pueda transitar en la zona de América del Norte de manera legal para llevar a cabo sus respectivas labores.

Otra opción, dice la también catedrática, es que si un país requiere de ciertos trabajadores con los que no cuenta en su territorio para cubrir un área en específico, pueda emplear a una cantidad determinada de migrantes para realizar dicha tarea.

“Si se toma en cuenta la necesidad laboral y las peticiones que hay de asilo o de refugio, Canadá quizás podría absorber a más migrantes para que no se vayan sólo a Estados Unidos, sino también a su país, que es un territorio noble en tema de asilo y en sus políticas migratorias”, agrega la maestra Taracena.

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