Esta posición se confirma con la salida de Javier Arrigunaga de la dirección de Banamex por el presunto fraude de Oceanografía

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Siete meses después de iniciar las negociaciones “informales y en buenos términos” con la familia del exgobernador de Veracruz, Miguel Alemán, Amado Yáñez logró vender casi el 70 por ciento de las acciones de la compañía. 

Oceanografía había pertenecido a su familia durante los últimos 46 años.

Los 400 millones de dólares que se espera inyecten los Alemán en su empresa servirán para apuntalar el reinicio de operaciones de la naviera más importante para Pemex. 

La cantidad está pronosticada para ingresar en enero del próximo año.

Detrás de estos primeros anuncios, la transacción deja a Amado Yáñez a un paso de concluir su expediente judicial por el que no ha pisado la cárcel y lo pone en una mejor posición para negociar con sus acreedores.

Al mismo tiempo, la venta integra el primer mega-consorcio de transporte por mar en una misma familia en lo que va del sexenio.

La nueva Oceanografía, inhabilitada desde febrero de este año por 21 meses, pero aún con 14 contratos vigentes con Pemex, zarpa de la mano de quienes en algún momento compitió: el grupo TMM.

El anuncio representa un revés para el empresario Carlos Hank Rhon, quien intentó comprar la compañía poco antes de que se anunciara en febrero pasado que estaba involucrada en un supuesto fraude a Banamex por casi 500 millones de dólares.

Yáñez: de dueño a operador

El vínculo para que Amado Yáñez negociara con la familia Alemán, una de las más prominentes de Veracruz, fue otro veracruzano: el extenista y socio minoritario de Oceanografía, Oliver Fernández Mena. 

En abril de este año, cuando aún Yáñez permanecía fuera de la escena pública y diseñaba una defensa legal en contra de las acusaciones de fraude a Banamex, iniciaron las conversaciones para que el Grupo que lidera el exgobernador de Veracruz comprara la mayoría de las acciones de la empresa. 

Según dos fuentes cercanas a la negociación, consultadas por Reporte Indigo, las pláticas se dieron siempre en buenos términos. Incluso Yáñez se encontraba “contento y muy tranquilo”.

La causa es simple, la compra le permite una mejor posición para negociar con los acreedores, al mismo tiempo que sigue haciendo lo que es el sentido de su vida: operar la empresa.

Antes de que Oceanografía se inhabilitara y fuera embargada a principios de marzo, Amado Yáñez podía dejar esperando en una mesa de restaurante durante una hora a cualquier interlocutor, mientras solucionaba por teléfono todo tipo de asuntos, desde la compra de las meriendas, hasta la reposición de una pieza de un barco.

Uno de sus proveedores principales contó a Reporte Indigo que en el gremio nadie confiaba en su capacidad como administrador, pero todos sabemos que “no hay un operador como él en México”.

Este conocimiento técnico jugará ahora a favor de la familia Alemán, que deja a Yáñez como operador, con una mínima participación accionaria y restricciones para involucrarse en asuntos financieros y de administración. 

Estos temas serán manejados por el Grupo que integran el hijo del expresidente Miguel Alemán Valdez y su nieto, Miguel Alemán Magnani, dueños a su vez de la aerolínea Interjet, una de las principales beneficiadas de la salida del aire de Mexicana de Aviación.

Este nexo resulta ahora más interesante, ya que el mismo juez que llevó en un inicio el concurso mercantil de Mexicana, Felipe Consuelo Soto, es que el que ahora lo hace con el concurso de Oceanografía.

La familia une a los rivales

La compra de Oceanografía por la familia Alemán pasa necesariamente por el consejo de administración de Grupo especialista en logística y transporte TMM, en algún momento competidor de la naviera.

El presidente y vicepresidente del Consejo de Administración de Interjet, Miguel Alemán Velasco y Miguel Alemán Magnani,  son vocales del Consejo de Administración de TMM, compañía que hasta ahora era competidora de Oceanografía. 

La participación de los Alemán en la compañía que preside José Serrano Segovia tiene un ancla familiar.

En mayo de 2002, mientras Miguel Alemán Velasco gobernaba Veracruz, su hijo contrajo nupcias con la hija de Serrano, Vanessa Serrano Cuevas.

La pareja tiene tres hijos y ella es “miembro distinguido” del Patronato de la Fundación Miguel Alemán. 

El exgobernador de Veracruz actualmente forma parte también del Consejo de Administración de Televisa, donde trabajó durante varios años su hijo, Miguel Alemán Magnani, yerno de Serrano. 

La ficha de Magnani en el Reporte Anual 2013 de Grupo TMM indica que es el director ejecutivo de la línea aérea Interjet, presidente de Grupo Alemán (Galem), que ahora compró Oceanografía, y socio del fondo Discovery Americas.

Magnani es el segundo yerno del dueño de TMM. 

Durante los 90 Vanessa Serrano estuvo casa con Martín Díaz, uno de los principales implicados en el caso Oceanografía como enlace entre Amado Yáñez con Banamex y los hermanos Rodríguez Borgio. 

Actualmente Díaz se encuentra en Miami y no ha sido detenido ni ha pagado fianza por el caso.Ha sido mencionado en las indagatorias como operador de Oceanografía para las operaciones de factoraje con Banamex, que utilizaban como vehículo la línea de crédito de Pemex, clasificada como de bajo riesgo porque la petrolera era entonces paraestatal.

Zarparán de nuevo los barcos

En los próximos diez días, según una fuente que pidió anonimato, el conciliador de este concurso mercantil debe dar a conocer la lista definitiva de acreedores, que sumaban 149 cuando se dictó la declaratoria en julio pasado.

Esta lista estaba encabezada por Banamex, con 6 mil 745 millones de pesos, más otros 19.1 millones de su Arrendadora Banamex.

El concurso también anunció que le debían 517.5 millones al Banco Mercantil del Norte, 18.6 millones al Instituto Mexicano del Seguro Social, 4 mil 703 millones en pagarés de créditos garantizados a 2015 y 2 mil 175 millones a Candies Mexican Investments, con los que Oceanografía adquirió 20 barcos (Reporte Indigo, 10 de julio de 2014).

Ya con la capitalización del Grupo Alemán, Oceanografía entrará nuevamente a negociar con cada uno de los acreedores, algunos de los cuales podrán convertirse en accionistas.

El siguiente paso, que debe concretarse también en los próximos días, será que el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) deje la operación de la empresa en manos de los nuevos dueños.

El paso del SAE por Oceanografía no ha resultado exitoso: la compañía ha perdido una tercera parte de sus trabajadores, Pemex le inició un proceso de rescisión de varios contratos y ha disminuido su valor de 3 mil 500 millones de dólares en diciembre del año pasado, a poco más de 800 millones en julio de este año, según dos valuaciones independientes consultadas por Reporte Indigo. 

El SAE paga bien

Entre las negligencias que podrían ser imputables al SAE está el súper sueldo que han cobrado desde marzo pasado tres de los funcionarios que fueron recomendados por Pemex para hacerse cargo de la empresa.

Luis Alfonso Maza Urueta, cercano al abogado general de Pemex, Marco Antonio de la Peña, suscribió recibos de honorarios por 619 mil pesos mensuales en calidad de síndico-administrador de la empresa intervenida por el SAE.

Sus dos subordinados más importantes, el director general de administración, Gustavo Bazúa Witte, así como el director de contraloría, Alfonso Salvador Antonio Compeán Gallardo, cobraron 200 mil pesos mensuales por su intervención en Oceanografía (Reporte Indigo, 3 de julio de 2014).

Una fuente interna del SAE dijo a este diario que luego de la publicación de sus recibos de honorarios en este medio, Bazúa Witte, hermano de la tesorera de la Federación durante el gobierno de Vicente Fox, se ha negado a firmar documentos que muestren su permanencia dentro de la administración transitoria de Oceanografía. 

El regreso de la compañía al agua se confirma con el testimonio de varios proveedores, quienes aseguraron que ya Pemex ha considerado los bancos de la empresa en las estimaciones de operación para el próximo año. 

En julio, al dictarse el concurso mercantil, el juez Consuelo Soto ordenó dejar sin efecto la inhabilitación contra Oceanografía para ayudar a la empresa a capitalizarse. 

En este mismo sentido la defensa de Yáñez solicitó que se le devolvieran 500 millones de pesos de penas convencionales sobre los contratos que les retuvo Pemex desde finales de febrero pasado (Reporte Indigo, 22 de agosto de 2014).

Este objetivo de la “capitalización” ahora viene no por aplicarse las disposiciones del juez, sino con la compra del Grupo Alemán, que inyectará dinero nuevo para reiniciar las operaciones de la compañía y tener ganancias para pagarles a los proveedores. 

La compra resulta el remate a la posibilidad de que Amado Yáñez salga librado en el juicio en su contra. 

Banamex no ha entregado pruebas judiciales en los peritajes del caso que demuestren que la falsificación de las estimaciones de cobro se realizó en la compañía, no al interior del propio banco.

Esta posición se confirma con la salida de Javier Arrigunaga de la dirección de Grupo Financiero Banamex, luego de que un juez en Estados Unidos solicitara a Citigroup que entregue pruebas del presunto fraude (Reporte Indigo, 7 de octubre de 2014).

En una comparecencia durante septiembre, el procurador Jesús Murillo Karam dijo que “no hubo fraude a Banamex porque el banco estaba de acuerdo con Oceanografía”.