Este sábado se cumple un año del primer caso de COVID-19 confirmado en el país.La pandemia llegó a México en un momento crítico, con un sistema de salud público que enfrentaba una transición y el desabasto de medicamentos para atender otros padecimientos como el cáncer.

A 12 meses del primer registro oficial del nuevo coronavirus, las cifras muestran que se cumplió el escenario más catastrófico planteado por las autoridades, con más de 183 mil muertes reconocidas y más de dos millones de contagios.

La Secretaría de Salud reportó 877 muertes al día de ayer por COVID-19, con lo que suman 183 mil 692. Existen 2 millones 69 mil 370 casos confirmados, equivalente a un aumento de 8 mil 462

A pesar de que la vacunación ya está en curso y es una esperanza para que la población pueda inmunizarse, especialistas aseguran que la convivencia con el virus SARS-CoV-2 continuará.

Cambio de paradigma

Con la llegada del COVID-19 al país, las autoridades sanitarias emprendieron campañas para prevenir el contagio entre los mexicanos.

El gobierno estableció, a partir del 6 de marzo de 2020, la realización de una conferencia de prensa vespertina diaria para informar a la población sobre la evolución del virus en el país, la cual está a cargo del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, quien en la actualidad permanece bajo resguardo por haber contraído COVID-19.

La autoridad federal implementó el 24 de marzo del año pasado la Jornada Nacional de Sana Distancia, la cual incluyó recomendaciones como el lavado constante de manos, el uso de gel antibacterial, el tomar la distancia suficiente con los demás y la sugerencia de salir de casa solo para actividades esenciales, las cuales pasaron a formar parte de la nueva normalidad entre los mexicanos.

También informó de manera oficial otras medidas preventivas como evitar la asistencia a centros de trabajo y lugares concurridos, suspender las actividades escolares -en un inicio durante un mes- y a las dependencias y entidades públicas les solicitó coordinarse con la Secretaría de Salud (SSa) para la realización de sus labores.

Con pocos avances en la investigación sobre el comportamiento del virus, la política sanitaria solicitó a los adultos mayores y personas en riesgo a permanecer en su hogar y, en caso de tener un empleo, se le hizo el llamado a los patrones para que este sector contara con goce de sueldo mientras pasara la contingencia.

El 31 de mayo, cuando casi se alcanzaron las 10 mil muertes, la Jornada de Sana Distancia concluyó, y con ello la SSa transfirió la responsabilidad de reabrir las actividades sociales a los gobiernos estatales y dio paso a la implementación del Semáforo Epidemiológico, en el que la autoridad federal emitía recomendaciones sobre las restricciones para considerar si una entidad debía o no retomar la normalidad.

En esa primera etapa, el personal de salud alzó la voz para exigir insumos médicos suficientes y que se cumplieran con las medidas de seguridad para atender a los pacientes con el virus.


En septiembre del año pasado, un informe de Amnistía Internacional catalogó a México como el país en el que más personal médico murió a causa de COVID-19 con un total de mil 410 trabajadores. Asimismo, se informó que se habían registrado al menos 70 protestas relacionadas con la falta de equipo y realización de pruebas

El peor escenario de la pandemia de COVID-19

En junio, el subsecretario López-Gatell dijo en conferencia que el escenario más catastrófico sería alcanzar los 60 mil decesos, una cifra que se superó el 22 de agosto. A inicios de ese mismo mes, se registró el pico más alto de la primera oleada de la pandemia en México.

Con una apertura parcial de las actividades económicas en varias entidades del país, la curva de nuevos contagios y muertes por COVID-19 se atenuó durante unas semanas, pero a inicios de octubre repuntaron de nueva cuenta.

El 23 de diciembre llegó el primer cargamento con 3 mil vacunas al país. Un día después inició su aplicación al personal médico.

A pesar de que durante esa semana dos envíos más se concretaron, el país quedó afectado por el rezago en la recepción de los fármacos debido a la lentitud en su producción y al incendio en la fábrica de Pfizer, uno de los principales fabricantes.

Sin embargo, el peor escenario se presentó a inicios de 2021, cuando la saturación hospitalaria y la búsqueda de insumos médicos como el oxígeno para mantener con vida a los pacientes desde sus hogares fue el factor común.

El 21 de enero, se registraron 22 mil 339 nuevos casos confirmados, la cifra más alta hasta el momento. Mientras que el primer mes de 2021 cerró con casi 160 mil decesos confirmados.

En la actualidad, México se encamina a superar las 200 mil muertes, mientras tanto el personal de salud aplica la vacuna a la población mayor de 60 años.

Continúa leyendo:

Polémica ante declaraciones por el virus del COVID-19

El avance de la vacuna, esperanza para mexicanos