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De día es caótico y de noche significa conducir a ciegas.

Conducir por Constitución y por Morones Prieto se traduce en un paseo por el mundo en vías de desarrollo, camino al desarrollo que nunca llega.

Incluso miles de regios cometen errores al conducir por dos de las avenidas que más conocieron durante años, porque desde el paso del huracán Alex los trabajos del par vial se llevan a cabo en medio del caos.

Decenas de contratistas y constructoras realizan trabajos sin un agente que los organice al unísono y cada firma tiene sus propios tiempos y métodos, originando una zona de obra pública anárquica,  sin alumbrado, sin señalización, sin carriles, con barandales invisibles, mantas en lugar de señalización, nubes de polvo y ausencia de de autoridad.  

Desde Pino Suárez hasta el Puente Azteca la avenida de Morones Prieto es alumbrada sólo bajo la luz de la luna durante las noches. 

Las mantas anaranjadas en lugar de señales de tránsito no se ven en la oscuridad, incluso algunas están hasta rotas. 

Los anuncios para las desviaciones a Garza Sada, Revolución, el Puente de Guadalupe y el Azteca no dan el margen de tiempo adecuado al conductor para maniobrar con prontitud hacia su destino. 

Los pasos entre los carriles exprés y los ordinarios en la avenida Morones Prieto provocan constantemente confusión entre los conductores al momento de querer tomar las desviaciones para los puentes y para salir hacia otra arterias.

En ocasiones tienes que adivinar qué carril vas a seguir, ya que los tramos de reintegración en Morones Prieto están divididos con muros y trafitambos improvisados que de un día a otro cambian de lugar.

Como la desviación que incorpora el carril ordinario con el exprés de Morones Prieto a la altura del Puente del Papa, que es un cambio radical, sin avisos ni señalamientos. 

También están los cuellos de botella que se forman en el paso de desnivel del multimodal Zaragoza- Zuazua.  En el que de cuatro carriles se reduce a dos para poder seguir transitando por la avenida Morones Prieto.

En este tramo, las autoridades calculan que para mediados de mayo, los siete carriles que para circular de poniente a oriente, estarán listos, pero mientras es un riesgo. 

Otro punto de conflicto es frente al Parque España, donde los automovilistas lo señalan como la zona número uno de embotellamiento sobre Morones Prieto. 

En Constitución el mayor congestionamiento es a la altura del cruce con Churubusco. 

En el puente Azteca, en el municipio de Guadalupe, están los semáforos sin funcionar, cual monumentos a la inoperancia. Éstos están ubicados a un costado del Fraccionamiento Azteca. 

En el caso de la avenida Constitución la delimitación de los carriles tiene transformaciones irregulares que con la velocidad y el tráfico ya propiciaron accidentes.

Para el retorno de Constitución hacia el Túnel de la Loma Larga, el automovilista tiene que a travesar tres carriles para incorporarse al puente que lo lleva hacia San Pedro Garza García.

De tal manera que la reconstrucción de las dos arterias más importantes de la capital neolonesa, Morones Prieto y Constitución, luego del huracán Alex en 2010, en lugar de ser más ágiles, más utilitarias, en tres años se han convertido en un calvario interminable de obras en medio del caos.

Desde que la Secretaría de Desarrollo Sustentable que dirige Fernando Gutiérrez impulsó el par vial en lugar de la reconstrucción de dos avenidas que cumplían con su cometido entre el poniente y el oriente de la ciudad, estas dos arterias hoy en día todavía no funcionan como par vial.

Y cada día surgen nuevos problemas que siguen atribulando al automovilista.

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