Alberto Montt cree que sólo existen dos tipos de personas, las que aman a los gatos y las que están equivocadas, y él pertenece al primer grupo de individuos, pero también está convencido de que tener uno a más felinos en casa es una relación de amor masoquista, porque no siempre están dispuestos a ser acariciados y sólo usan a sus amos.

En Francia, en una feria del libro en 2019, el autor defendió su gusto por los gatos, por lo que su editor chileno de Grupo Planeta, quien estaba por publicar un libro acerca de canes, lo retó a hacer un volumen acerca de los felinos, si es que tan convencido estaba de su fervor a ellos. La única condición fue que estuviera listo en un mes.

El monero aceptó el reto y echó a volar la imaginación, contando sus anécdotas personales sobre estos animales domésticos y cómo es que sus tías adoraban a los gatos, mientras que su padre era del otro bando y eternamente tuvo perros, pero con una idea macabra: cada que moría la mascota canina, a la siguiente le ponía el mismo nombre, Zuka, y así hasta la eternidad.

Montt logró desarrollar en tiempo récord Solo necesito un gato, pero no es recíproco, libro ilustrado que salió en diciembre de 2019 en Chile y, ahora, después de pasar el peor momento del confinamiento, llega a México.

“El plan para mí siempre fue hacer un libro que me divirtiera, sin pretensiones, sin tratar de dármelas de intelectual ni dar información demasiado compleja ni relevante. Es un libro que lo hice jugando y pretendo que lo lean así, jugando”
Alberto MonttIlustrador

El año pasado salió La conquista de los felinos, libro que es una especie de precuela de Solo necesito un gato, y que surge porque Montt dejó pendientes algunas ideas sin desarrollar que le gustaron del primer tomo, así elaboró la génesis de cómo los felinos persuadieron a los humanos para dejarse llevar por ellos.

El autor piensa que puede cerrar su trilogía con otro volumen, pero dedicado a las capacidades terapéuticas que ofrecen los mininos.

Paradójicamente, Montt no tiene gatos, porque al viajar constantemente no le gustaría dejar en abandono al animal, además está consciente de la relación masoquista que podría tener. Si debiera tener un perro, sería uno que no tuviera raza y le pondría un nombre irónico en pro de los felinos.

“Sería un perro rescatado y le pondría ´Te voy a matar y te voy a cambiar por un gato’, entonces le gritaría ‘¡Te-Voy-A-Matar-Y-TeVoy-A-Cambiar-Por-Un-Gato, acá la comidita, vamos!, ¡Te-Voy-AMatar-Y-Te-Voy-A-Cambiar-PorUn-Gato, venga, venga!’, ese es como mi plan”, dice bromeando.

Mientras continúa en Francia y viaja constantemente cada que puede, Alberto prepara otro libro con Grupo Planeta que estará dedicado completamente a México. Será sobre cómo observa al país cada que viene de visita; aunque solo ha estado en temporadas cortas y viniendo a festivales y ferias del libro, el monero se da sus escapadas.

“Es México by Alberto Montt, con todo y ‘by’ en inglés, porque a ustedes les encanta la gringada, ese es el proyecto en el que voy a meter toda la energía, mi amor profundo hacia México y esa sensación también de miedo constante que me genera estar en tierras mexicas, el terror que me da transitar por sus calles. Cada que voy a un festival, procuro quedarme unos días, dando vueltas, comiendo rico, sufriendo con el olor a tortilla”, comenta entre risas.

Montt à la mode

Cuando comenzó a publicar sus primeras viñetas de Dosis Diarias, lo hizo en Blogspot en 2006, después fue migrando paulatinamente a redes sociales, ahora sus ilustraciones las da a conocer en Instagram y hasta hace NFT’s; el ecuatoriano de nacimiento se mantiene a la vanguardia, mucho antes de vivir en Francia.

“El NFT es una especie de broma que resultó real, yo creo que es una estafa absoluta, pero si alguien los compra… Mira, hay cosas que uno no cree, como las brujas y los fantasmas, el NFT es para mí eso, como ‘¿Sabes qué? Esto es una porquería, pero ¡ah!, ¿lo quieres? Dale y cómpralo’”, ironiza.

Si Montt tuviera la oportunidad de explotar comercialmente a sus personajes, como lo han hecho Jim Davis con Garfield o el fallecido Charles M. Schulz con Charlie Brown y Snoopy, el artista gráfico no lo dudaría dos veces, pero explica que el fenómeno del cómic no es igual de lucrativo y mercadotécnico como lo es en Estados Unidos.

“Si pudiera hacer eso a nivel comercial, lo hago mañana, el problema es que es tan loco, porque suena tan cercana la comparación con Estados Unidos, pero estamos tan alejados en Latinoamérica, y nos pasa a un montón de dibujantes, me pasa a mí, le pasa a Liniers, le pasa a Trino, gente que podría sin lugar a dudas y que si fuese paralelo a Estados Unidos, ya estaría bastante forrado, es muy fácil hacer peluchitos de Ansiedad y venderlos a 10 dólares y que te llegue un 5 por ciento de regalías”, dice.

Catapultando a Ansiedad

Su personaje insignia, redondito, rojo y con superficie puntiaguda, que insta a apartarse de todo, es Ansiedad, y comenzó previo a la pandemia, pero fue justo con toda la crisis sanitaria, lo que detonó su fama y talento. Tanto ha sido su furor que hasta expertos en psicología toman a la viñeta como referencia con sus pacientes.

“La relación que tuvo el personaje de Ansiedad en la gente, más la cantidad de psicólogos que me escribían a diario diciéndome ‘Gracias, me sirve para tratar a mis pacientes’ y no me pagan ni un peso los malditos, me parece que está súper, mucha gente se sintió identificada, feliz por estar acompañada”, platica de esta viñeta que también ya se convirtió en libro.

El autor piensa que puede cerrar su trilogía con otro volumen, pero dedicado a las capacidades terapéuticas que ofrecen los mininos

Ahora, con el reciente inicio del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, Montt no se podía quedar callado y justo con Ansiedad publicó una primera ilustración, donde se ve a una persona en América Latina preocupada por qué pasará, si es que llega la guerra de este lado del mundo.

Montt espera que su inspiración no se vaya hacia esta negatividad que ahorita es el foco de millones de personas.

“Lo que se está viniendo no se ve bueno, e inevitablemente eso va a permear en mi cotidianidad, vamos viendo que sale. Para mí, la viñeta de Dosis Diarias es siempre un diario de vida. Espero que no me dé demasiado material honestamente, porque no estamos hablando de una batallita y escaramuzas entre un barrio congolés y otro tanzano, digamos, estamos hablando de Rusia, Estados Unidos, China, bueno, no sé, hay que enfrentar la extinción en algún momento”, reflexiona siempre con cinismo.

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