En una nueva sesión del seminario México-Tenochtitlán. Siete siglos de historia, los especialistas dialogaron en torno a la lucha de los juegos e pelota y deportes prehispánicos por la supervivencia a lo largo del tiempo, sobre la participación de las mujeres en estas actividades y de la condición que tuvieron en el pasado como entrenamiento militar.

En el foro, organizado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), se enfatizó en que el juego de pelota se mantiene como una característica de la práctica prehispánica en la actualidad, por lo que hicieron un llamado para que las autoridades correspondientes lo impulsen y lo protejan.

La maestra Consuelo Solís Hernández, presidenta de la Asociación de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales de la Ciudad de México (AJDAT), explicó que, en la sociedad mexica, niños y jóvenes eran involucrados en la enseñanza y en la educación en el telpochcalli y calmécac, donde recibían información y adiestramiento en prácticas físicas y musicales.

Además, aseguró que la mujer, desde niña, se hallaba integrada en la formación deportiva y musical de la época prehispánica. “Este adiestramiento surgió a partir de Moctezuma, quinto tlatoani mexica que gobernó de 1440 a 1469, e incorporó la educación corporal y la premilitar, que incluían juegos y deportes obligatorios para alumnos, en los que las mujeres participaban abiertamente”.

Por su parte, Ana Claudia Collado García, presidenta de la Federación de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales A.C, explicó que esas prácticas siguen presentes y abarcan dos periodos: la etapa prehispánica con reminiscencias mesoamericanas, y la post colonial. “Son actividades que tuvieron una gran presencia en las culturas olmeca, zapoteca y azteca, entre otras”.

Actualmente se practican juegos de pelota Ulama (Sinaloa), modalidad que se juega con la cadera y que ha sido muy referida por los cronistas del siglo XVI; el mixteco en Puebla, Guerrero y Oaxaca, donde se haya una cancha y una lápida tallada en Dainzú, en el Valle de Tlacolula.

También, la pelota purépecha (en Colima y Michoacán) con evidencia de más de tres mil 500 años, y que se practica de manera comunitaria y deportiva.

Otro es la carrera de bola rarámuri, en Chihuahua, que es exclusiva de hombres y corresponde al pueblo tarahumara que no fue colonizado, dijo la ganadora del Premio Nacional a la Mujer en el Deporte 2007, quien agregó que el juego de la ariweta corresponde a las mujeres y se usa en un contexto ritual.

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