El efecto Weinstein marcó un antes y un después en la manera de trabajar en Hollywood y en el resto del mundo, acorraló a un gran espectro de presuntos acosadores, además de que abrió la conversación sobre la equidad de género en el ámbito laboral.

Con la llegada del #MeToo, el movimiento desprendió inquietudes como el #TimesUp, con el que se exigió detener el hostigamiento sexual, además de mejores derechos profesionales para las mujeres. A un año de haberse iniciado esta campaña, se impulsó un reto a las grandes productoras de Hollywood: contratar a más mujeres como directoras de películas.

A este llamado se sumaron Universal Pictures, MGM, Warner Bros, Amazon, Legendary Entertainment y Paramount Pictures, entre otros estudios y celebridades de la industria fílmica, comprometiéndose a que en 18 meses anunciarán al menos un proyecto con una cineasta mujer.

Esto generó un paso adelante en la inclusión de género en el séptimo arte estadounidense, pero, ¿qué ocurre en México? ¿Hay una industria sólida que pueda hacer lo mismo? ¿Cuál es la igualdad que pueden tener las mujeres en un mercado competido y liderado por hombres?

“Todavía hay que romper a muchos ‘clubes de Toby’, siempre van a seguir contratando a sus directores, haciendo mancuerna con ellos mismos. La diferencia entre México y Estados Unidos es que allá es más de establecerlo todo en un contrato, los productores contratan a su equipo y México es más de hacer mancuerna, es muy diferente”
María José CuevasDirectora de cine

Por su parte, Chantal Berry, productora audiovisual que lleva más de 25 años dedicándose a esta profesión en México, considera que surgieron dos situaciones al mismo tiempo, por un lado, la posibilidad de hacer más cosas en el cine, y por el otro, el empoderamiento de la mujer que está llegando.

Aunque en el país no exista propiamente un modelo industrial fílmico, las mujeres se abren camino por sí solas, sin esperar a que se les dé un espacio de producción, porque ellas prefieren tomarlo y empoderarse realizándolo.

Las mujeres abriéndose paso

Berry ha visto cómo iniciaron las mujeres haciendo cine, los puestos superiores en un principio estaban lejanos para ellas y se les encasillaba en departamentos de maquillaje o vestuario, pero ahora la productora percibe que hay una evolución en el país.

“Ha sido paulatino el cambio, pero constante. Estaba más marginado hacia cuestiones como el guionismo, actuación, maquillaje y vestuario, se consideraba que eran los factores donde ellas estaban más aptas para realizar este tipo de trabajos y yo te puedo hablar de hace 25 años que empecé, sí eran pocas las posibilidades en la producción”, comenta.

Cuevas observa que ahora las realizadoras hacen dupla entre ellas para sacar adelante sus proyectos, lo que genera un mayor realce en cómo se realiza cine en el país, porque no es necesario depender de un estudio grande, como en Hollywood.

Aunque en el país no exista propiamente un modelo industrial fílmico, las mujeres se han tenido que abrir camino por sí solas

“Dariela Ludlow a la vez ha hecho mancuerna increíble con Natalia Beristain. También me acuerdo que en los premios Ariel, hace unos años, todas las presentadoras entregaban un reconocimiento a mujeres, o sea, de alguna manera sí se está tratando de posicionarlas en el mundo del cine”, subraya la cineasta .

Luchando por ser mujer

Aunque actualmente se esté marcando un paso por dar cabida hacia más realizadoras o productoras femeninas, Cuevas confiesa que al levantar su ópera prima Bellas de noche, los productores hombres querían demeritar su crédito en el largometraje.

“He tenido que ir a exigir que me pongan un crédito en una película cuando yo fui la que más trabajó en ella. Todos los productores en esa cinta eran hombres y me pusieron en el cargo de productora asociada y subieron a los hombres a un mayor rango, ahora no te puedo decir si es porque soy mujer o no”, cuenta Cuevas.

Haciendo memoria de cómo el ser mujer podía ser contraproducente en el set hace unos años, Berry describe una plática que tuvo con una directora que sacrificó su apariencia física, a costa de que no fuera acosada o juzgada por su cuerpo.

“En algún momento trabajé con una directora que era muy robusta, y al platicar con ella, me enseñó unas fotos de cómo era antes muy delgadita y me decía que había tenido que engordar muchos kilos para no parecer tan atractiva físicamente y que la tomaran más en cuenta y eso me impactó muchísimo”
Chantal BerryProductora audiovisual

Denunciar el acoso, ¿por lo legal o en redes?

Ante el destape del #MeToo en Estados Unidos, el mundo reaccionó, incluso haciendo pronunciamientos que escalaron hasta el Premio Nobel, pero en México esto se ha mantenido en opacidad.

Respecto a cómo proceder y denunciar el acoso sexual, Berry cree que sí es necesario sentar un precedente por la vía legal.

“Yo sí considero que esto tiene que irse más a lo legal para que pueda haber un antecedente, y entonces ya, con eso se puede poner un alto o pueda quedar mucho más claro como un contrato, dentro de la forma de trabajar en un equipo. Me parece que muchas veces tiene que ver con el trabajo de las actrices, sería muy interesante preguntarles, porque ahí se presta muchísimo más y para ellas sería una buena herramienta”, argumenta la productora.

Por su experiencia, Cuevas opina que las instancias legales todavía son incapaces de defender a la mujer, por lo que invita a que los pronunciamientos sigan siendo llevados a las redes sociales cuando estos ocurran para seguir visibilizando la violencia en el país.

“En México no existen leyes, esa es otra gran diferencia. No hay protección, terminas siendo la víctima incómoda y desprotegida, por eso mucha gente agarra las redes sociales como fuerza”, asegura la cineasta.