De las muchas lecciones que deja este “Clásico Nacional” surgen varios temas, de entrada, es muy difícil que en un solo partido, aunque sea “Clásico”, las tendencias se reviertan, Chivas viene jugando este torneo un futbol mediocre con resultados más que mediocres, festejando esa rachita chocante de “seis sin perder”, sí, pero también sin ganar, equipo de muchos nombres de jugadores aburguesados que llegaron en esta “era Pelaez” con etiqueta, precios y sueldos de figuras, que hasta la fecha nada más no alcanzan ni la mitad del nivel que mostraron en sus clubes anteriores, ejemplo directo, J. J. Macías que en León se comía la lumbre a puños y aquí pasa casi de noche salvo algunos destellos, su berrinche cuando Vucetich le pide salir de cambio ilustra esa actitud de figurín, que no figura poniendo su ego por encima del equipo.

NO BASTA ECHARLE GANAS

Este Chivas de Víctor Manuel Vucetich no presenta ni genera sensación de peligro cuando recupera o tiene el balón, los muchos cambios y hasta experimentos de “Vuce” en muchas alineaciones diferentes evidencian también que no hay un once titular básico, y que no nos salgan con el cuento de que “aquí todos somos iguales, no hay titulares”, ese cuento ya está muy gastado.

Chivas se ha acostumbrado a navegar en el agua calientita de la mediocridad, el torneo pasado se metieron al final, con angustia, a la repesca y vivían hasta este domingo de haber eliminado al América en cuartos de final, su inercia es esa, la media tabla, la medianía y a ver qué pasa, cierto, se ve que le “echan ganas” pero con eso no alcanza para ser el dominador que nos han querido vender, con esa inercia llegó Chivas al “Clásico Nacional” en donde el América les pegó una zarandeada mas allá de lo previsto.

Y ENCIMA HOCICONES

En Chivas se llenaron la boca de bravuconadas y retos absurdos, lo del “Pollo” Briseño con aquello de “Al América le falta identidad que en Chivas sí tenemos”, fue un insulto a la inteligencia que la mercadotecnia “calienta-Clásicos” aprovechó para llenar horas de programas de polémica, en el América, quizá por el estilo de su nuevo técnico Santiago Solari, no se engancharon y decidieron, como debe ser, hablar en la cancha, de ahí la felicidad de Henry Martín al festejar a lo Cuauhtémoc Blanco sus dos golazos con la cabeza, en donde por cierto la defensa Chiva, incluido Briseño, solo fue testigo a los que nada más le faltó aplaudir.

UN BAILE ZARANDEADO

América se dedicó a lo suyo aplastando a Chivas en un baile en dos tiempos cuando desde el inicio, salvo el gol que falla Chivas al minuto de juego, se supieron y sintieron superiores, y así fue el juego, el resultado y la realidad, hoy a este Chivas mediocre no le alcanza para competirle al América de igual a igual.

Cierto, los “Clásicos” son juegos diferentes con más pasión, asumiendo riesgos, intensos (que nada tiene que ver con la violencia), se juegan a tope pero todo eso junto que, por cierto, Chivas nunca puso sobre la cancha, no alcanza a superar talento, trabajo en equipo, disciplina y orden táctico y principalmente la convicción entre técnico y jugadores.

América cumplió con todo esto y hasta con jugadas de fantasía le pintaron la cara a Chivas. Así las cosas pues, que no se engañen ni unos ni otros, si en Guadalajara están convencidos que este fracaso fue una mala noche se están engañando solos, si en América suponen que están comiéndose la LigaMx a puños, también se equivocan, el América lleva ya un buen rato acostumbrado a vivir en la cima de la tabla y actúan en consecuencia, Chivas y su inercia mediocre no podía romperse en una sola noche, cuestión de realidades… así de fácil…