Las escuelas deben tener un diferenciador en su oferta educativa para cada nueva generación, acorde con los tiempos actuales; desgraciadamente, la mayoría difícilmente cuenta con ello.

En México existe una fuerte tradición de creer que las mejores escuelas son las que tienen 50 o 100 años de trayectoria. Eso es erróneo porque son escuelas que durante los cambios generacionales ofrecen muy pocas cosas nuevas.

Se trata de las mismas formas de enseñar de siempre y no preparan a las generaciones emergentes para nuevas eras. Entre estos conocimientos se encuentra la forma para hacer negocios y de administrar el dinero, materias que apenas comienzan a implementarse en los centros de educación.

En el caso de Foresta School, lo único seguro es que hay un cambio constante, y esa es nuestra diferencia y nuestro motor para seguir adelante. Es la parte que nos hace salir de nuestra zona de confort para ofrecerle algo diferente a nuestros alumnos. Las nuevas generaciones vienen con un gran cambio y tenemos que ir evolucionando. Sobre todo en el tema de educación.

Otra cosa que procuramos es enseñar a hacer las cosas con pasión e identificar plenamente aquello que nos haga nunca perder las ganas y lograr terminar todos nuestros proyectos.

En el mundo actual, tan cambiante, es importante enseñar temas como la educación financiera, ya que existen muchas familias que no hablan acerca de dinero en casa. Y yo pienso que todos tenemos madera de empresarios, pero hace falta que la gente crea en sí misma y también que los empresarios impulsen a las personas a animarse a emprender.

Mucha gente se siente culpable por haber fallado en algún emprendimiento; sin embargo, lo que le digo a mis hijos ante una caída es “sacúdete, y sigue adelante”.

En la misma vida empresarial también hay caídas y hasta descalabros. Cualquier empresario que te diga que no ha perdido nada, definitivamente no es empresario. Muchas son las historias de empresarios exitosos que antes tuvieron otro emprendimiento que no les funcionó tanto o que de plano fue un fiasco, pero se quedaron ahí y por eso llegaron a tener las empresas exitosas después, porque no se quedaron en su zona de confort.

Y la verdad es que ha llegado el tiempo de creer en nosotros y todos podemos llegar a emprender. Depende de mucha disciplina, creatividad y valores.

Al ser dueño de tu tiempo y de tus proyectos lo único seguro que tienes es que no te van a correr. Nadie te puede echar de tu propia empresa. Y cuando estás acostumbrado a trabajarle a alguien, en algún momento dejarás de ser indispensable y te pueden despedir.

Pensar en eso me hizo salir de mi zona de confort. Y es lo que te puedo recomendar: Anímate a ser dueño de una empresa como en la que trabajas. No será fácil, es un asunto que requiere de mucho esfuerzo, pero la recompensa será la libertad y la tranquilidad en tu futuro.