Si estás dispuesto a arriesgar todo lo que tienes estás hecho para ser empresario. La idea de que los emprendedores y el mundo de los negocios es sencilla o que todo es malgastar el dinero es una idea de lo más equivocada.

El empresario tiene que tener claro que aún con todo el conocimiento del mercado, la competencia y la industria, un emprendimiento puede resultar en un fracaso. Los grandes empresarios tienen grandes tropiezos en su historia de vida, pero ello –lejos de limitarlos– los fortalece.

A veces se gana, y si no, se aprende.

Desde mi perspectiva como empresario, el dinero tiene que estar circulando y hay que invertirlo en proyectos productivos, eso significa necesariamente que en algunas ocasiones te vas a equivocar; por ello, se dice que es una “apuesta de inversión”.

Otro punto muy importante es que en el mundo de los negocios el dinero tiene que estar corriendo. El dinero ahorrado o estancado no genera ganancias.

Es muy importante desarrollar esa persistencia que te hará resistir para no caer rendido por una pérdida. Y esto no es solo para los recién emprendedores. Los empresarios con años en alguna industria también tienen emprendimientos que se desploman.

El tropiezo es parte del juego. Hay que entenderlo y sacar lo mejor de él para seguir en la aventura que sigue. Esto se trata de aguante, de persistencia, perseverancia y cada vez que inicias un nuevo proyecto, ya que tu mente siempre tiene que estar desarrollando nuevas ideas de negocios, te tienes que preguntar qué tanto estás dispuesto a arriesgarte de nuevo.

En las empresas es un error ofrecer sueldos atractivos porque la gente se queda en su zona de confort. Una buena práctica es ofrecer un sueldo bajo pero con posibilidades de obtener un buen salario con base en los resultados.

Una persona bien enfocada no trabajaría por cumplir unas metas sino que cada vez iría por más. Esto sería de beneficio tanto para ella y para la organización. Los colaboradores buscan la manera de alcanzar los bonos y lograr más ventas, lo que genera mayores ingresos.

Entre trabajar por rebasar tus metas para tener un mayor ingreso y cumplir una cuota de horas en la oficina hay mucha diferencia.

El activo en el que más confíes debes ser tú. A todos nos gusta que nos tengan confianza, que nos digan que podemos, que la gente crea en nosotros. ¿Pero tú crees en ti? ¿Apostarías por ti?

Te reto a que dejes de fumar y revises lo que gastas en un año en tabaco o café. Haz cuentas. Quizás haya un buen capital para invertir en una buena idea que tengas. Quizás sean tiempos de dejar la zona de confort, pero… ¿será una buena inversión confiar en ti?