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Opinión

La Fiscalía General de Justicia y el Gobierno de Jaime Rodríguez todavía no terminaban de presumir que en marzo se registraron menos homicidios que en los dos primeros meses de este año, cuando la violencia de los primeros días del mes de abril los devolvió a la realidad.

Las ejecuciones múltiples regresaron este fin de semana, nuevamente en el área metropolitana de Monterrey, en donde desde el sábado hasta ayer domingo, se habían presentado por lo menos 13 asesinatos y 8 lesionados por arma de fuego.

Ni con todo y el nuevo dron de Fuerza Civil, se pudieron evitar las tragedias ni mucho menos detener a los pistoleros, que no solo durante la noche, sino que también a plena luz del día estuvieron ajusticiando a hombres y mujeres, sin que la autoridad tuviera respuesta.

Esta ola violenta también ‘sirvió’ como bienvenida al nuevo secretario de Seguridad Pública de San Pedro, Gerardo Escamilla Vargas, después dos hombres fueron ajusticiados en una barbería en la colonia Revolución de este municipio.

Lo más seguro que el nuevo mando active filtros de seguridad en avenidas de San Pedro, pero lo cierto que ni el cambio de jefe, ni las pruebas de control y confianza por sí solas acabaran con los hechos violentos, así lo deja en claro las ejecuciones.

Los sampetrinos se muestran preocupados por las vacaciones de Semana Santa que están por llegar, en donde muchos salen del estado y dejan sus casas solas. Vaya trabajo le espera a Escamilla para evitar ejecuciones y además robos, habrá que esperar qué estrategia anuncia el funcionario para reducir los índices delictivos.

Pero los alcaldes de en San Nicolás, Guadalupe, Juárez, García y Monterrey, también tendrán que estar preocupados por los hechos de sangre masivos que ocurrieron este fin de semana, pues no fue nada grato la ola de violencia que pasaron estas entidades o ¿es que ya se quedarán resignados a asumir como ‘normales’ estos episodios violentos?

Se agudiza crisis en Morena

El día de hoy, la diputada local Claudia Tapia Castelo podría hacer oficial su salida del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local, y aunque se ha mencionado la posibilidad de que se integre a la bancada de Movimiento Ciudadano, lo cierto es que Tapia se mantendrá como diputada sin partido, y lo más importante como integrante de Morena. Su salida, como ya se ha adelantado, tiene que ver precisamente porque considera que la dirección del grupo parlamentario que encabeza Ramiro González no sigue los lineamientos del partido a nivel nacional; además de que son públicas sus diferencias con el diputados Carlos Leal y por ende la forma en que Ramiro lo ha defendido a pesar de que la Comisión de Honor y Justicia de Morena determinó su expulsión. A Tapia se le podrían sumar posiblemente en la ‘bancada sin partido’ los diputado Arturo Bonifacio de la Garza y Luis Armando Torres. Además hay que recordar que a pesar de la defensa que ha hecho de Leal Segovia, el proceso sigue abierto y si después de la impugnación se mantiene la sentencia, a Ramiro no le quedará de otra que acatar. El peor de los escenarios para el líder de la bancada guinda.


* Esta opinión no refleja la del periódico
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