Las diferencias entre los magistrados que integran la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y que desencadenaron una crisis institucional inédita el día de ayer, comenzaron prácticamente desde el día en que José Luis Vargas Valdéz asumió la presidencia. A pesar de que en 2019 había un acuerdo de palabra para que Felipe Fuentes Barrera repitiera como presidente por un periodo más, el día de la formalización, la magistrada Mónica Soto también se postuló; después de algunas rondas de votación en sesión privada, al no alcanzar ninguno de los dos la votación requerida, Vargas se propuso como el “tercero en discordia” y finalmente se quedó con la presidencia. A partir de ahí, con momentos más álgidos que otros, la tensión entre magistrados fue creciendo en el pleno, hasta que estalló.

El ‘fundador’ del PRD

Los diputados federales electos del PRD harán su plenaria en Morelia, Michoacán, y es que es el único estado que todavía tienen y que están a pocos días de entregar a Morena. El comunicado de invitación considera a Silvano Aureoles Conejo como “militante fundador del PRD”. Ya casi casi lo ponen a nivel del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, pero esto es señal de que en el partido las vacas andan flacas. Los diputados estarán en un hotel cercano a la tenencia de Santa María de Guido los días 7 y 8 de agosto deliberando la nueva agenda parlamentaria. A ver si por ahí alguna iniciativa les pega. Aunque sea.

Arbitrariedad por las plazas

El día de ayer en el Congreso de la Ciudad de México, la diputada de Morena, Guadalupe Morales Rubio, presentó un punto de acuerdo para que el sindicato mayoritario, el de Guadencio Chávez, respetara las prestaciones y beneficios de sus agremiados finados, debido a que familias de fallecidos denunciaron que se negaban a respetar lo que por derecho les pertenece como la plaza. Nos cuentan que Gaudencio está vendiendo las plazas entren 100 y 200 mil pesos, y es por eso que cuando los familiares de los agremiados piden que se las respeten, no pueden porque ya están vendidas. De ser así, no cabe duda que ser secretario general del sindicato de los trabajadores del Legislativo local es muy rentable.