Si del lado de Morena ya, prácticamente, el presidente López Obrador abrió la baraja para su posible sucesión en 2024, durante este fin de semana rindieron protesta dos gobernadores que, aunque de momento se “autodescartan” para buscar la candidatura a la presidencia en 2024, naturalmente se vuelven presidenciables. Se trata del panista Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro; y Samuel García, gobernador de Nuevo León. En el caso de Kuri, llama la atención que, sin estar afiliado al PAN, ya ha ocupado algunos de los cargos políticos más importantes, el más reciente fue el de coordinador del grupo parlamentario panista en el Senado. Ahora, está en una entidad donde tendrá mucha visibilidad nacional y, de entrada, parece tener mayores simpatías que otros aspirantes como Ricardo Anaya. En el caso de García es uno de los dos emecistas que ha alcanzado una gubernatura y va a dirigir una de las entidades más importantes; solo que, de momento, parte detrás del jalisciense Enrique Alfaro.

Seguridad vulnerable

El “portazo”, el día de ayer, de un grupo de damnificados en un evento público de Andrés Manuel López Obrador en el estado de Puebla volvió a exhibir los vacíos que hay en la seguridad del presidente de la República. No es la primera ocasión que se vulnera de esta forma el cerco que debería proteger al mandatario, aunque en ninguno de los casos ha pasado a mayores. A finales de agosto, un bloqueo de la CNTE en Chiapas evitó que López Obrador llegara a su conferencia matutina, programada en la entidad, aunque, nos dicen, en muchas de sus giras persiste el nerviosismo entre quienes acompañan al presidente por un aparato de seguridad y logística que ya ha quedado rebasado. Incluso, ya hay algunas voces al interior del Gabinete que han sugerido al presidente prescindir de la Ayudantía (o bien asignarle otras funciones) y asignar a elementos con preparación militar. De momento no se prevén cambios, pero ya hay muchas presiones internas.

Gibrán al ataque

Ante la buena y cercana relación que tienen el senador Ricardo Monreal y el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, en la cúpula del partido guinda se preguntan por qué motivo ahora Gibrán Ramírez, simpatizante de Monreal, ha emprendido una campaña de descalificación contra Mario Delgado.

El principal cuestionamiento es: Si Monreal seguramente no es, entonces, ¿q