La intervención del presidente Andrés Manuel López Obrador durante la semana pasada ha servido para aumentar la incertidumbre y crear un ambiente de desconfianza respecto al proceso electoral local, más del que ya se tiene.

¿Por qué es preocupante aun cuando no se han celebrado los comicios? Porque esto podría reforzar una narrativa para que, sea cual sea el resultado, ponga en duda la legalidad de la elección.

El candidato del PRI-PRD, Adrián de la Garza, denunció por lavado de dinero al abanderado de Movimiento Ciudadano, Samuel García, mientras que éste acusó a su rival priista de tener un búnker que prepara un fraude electoral con la compra del voto.

Esto, más allá de que se compruebe o no, ya generó un ambiente de ilegalidad.

En un escenario como el actual, no es descabellado que la elección a la gubernatura se defina en los en los tribunales y lo que sería más cuestionable, en caso de que así sea, es que el candidato que gane podría hacerlo no por el voto ciudadano.

La elección a la gubernatura de Nuevo León ha fracasado, de momento, en desarrollarse como un ejercicio limpio y democrático, con propuestas convincentes, pues más que iniciativas, la campaña ha estado llena de descalificaciones y acusaciones.

¿Aún estarán a tiempo los candidatos de cambiar el tono de sus campañas?, ¿les interesará o se sienten cómodos en este ambiente?

DESAIRE EN SAN PEDRO

En un acto de protesta ante el desaire de Miguel Treviño al debate organizado por la UDEM, cinco candidatos a la alcaldía de San Pedro decidieron no acudir al evento organizado por la plataforma Alcalde Cómo Vamos, por considerar que podría ser un ejercicio parcial y sin condiciones de piso parejo.

Se trata de los candidatos Mauricio Fernández, del PAN; Patricia Zambrano, de Morena; Silvia Martínez, del PRI; Víctor Elizondo de Fuerza por México; y Yamilet Gutiérrez, de Redes Sociales Progresistas.

Nos dicen que a los candidatos se les invitó de manera repentina al debate el pasado sábado en el parque El Capitán, en Fuentes del Valle, el cual, casualmente, fue construido en la administración de Treviño, lo que levantó dudas acerca del formato.

Algunos suponen que este evento fue propuesto por Treviño, para tratar de equilibrar su imagen tras las fuertes acusaciones, sin sustento, contra Mauricio Fernández.

Los candidatos, al verse en desventaja, optaron por hacer vacío, quedando solo Miguel Treviño en un recorrido desangelado.