A una semana de que asumió la candidatura y a menos de dos de las elecciones, el abanderado de Morena, PT, PVEM y Nueva Alianza a la presidencia municipal de Monterrey, el expanista Felipe de Jesús Cantú, avanzó seis puntos en las encuestas y aunque está lejos de la pelea, su actitud y los resultados sí contrastan con lo que venía haciendo el senador Víctor Fuentes, quien se bajó de la contienda después de haber tenido una participación casi testimonial.

Estudios de opinión muestran que el sustituto de Fuentes Solís creció en las preferencias y, a pesar de haber entrado tarde en la contienda, podría arrebatar suficientes votos para mandar a Luis Donaldo Colosio hasta el tercer lugar, pues al parecer el crecimiento de Cantú es en perjuicio del emecista, e incluso, podría pegar en la elección a la gubernatura en detrimento de Samuel García. Ese optimismo, claro está, no se ve con Clara Luz, pero esa es otra historia, pues al parecer en Monterrey, Cantú le dio cierto impulso a la coalición.

Funcionaria azul

Daniela González Rodríguez, quien fuera directora de Participación Ciudadana en el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, utiliza el acercamiento que tuvo con los ciudadanos durante su etapa como funcionaria para apoyar a los candidatos del PAN en la entidad.

Daniela, de vestirse de morado, independiente, ahora cambió a los colores azul y blanco, y se le ha visto en campaña apoyando con un ánimo que no se le vio como servidora pública a su exjefe, Manuel González, quien busca una diputación federal por el Distrito 7.

También ha estado muy activa en municipios como Escobedo, El Carmen y Zuazua. No cabe duda de que, cuando se trata de buscar otro cargo público y recibir un sueldo de los impuestos de los ciudadanos, no importan los colores.

La funcionaria es una muestra más de que la maquinaria de la administración de “El Bronco” está en marcha y, sobre todo, para apoyar la candidatura de su amigo y su exsecretario de Gobierno y, de pasada, al partido albiazul. Por cierto, tanto que criticó Manuel a los partidos políticos, incluso hasta los panistas, que ahora utiliza ese vehículo para seguir viviendo del erario.