Pareciera que entre las estrategias políticas de algunos operadores del gobierno estatal, primero está la confrontación, el insulto, el desprestigio, y hasta la advertencia de denunciar penalmente a los diputados del Congreso local, para después salir a extender la mano de cordialidad.

Al inicio de la administración estatal se calificó como “chantajista” a Francisco Cienfuegos, secretario de enlace legislativo del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Pero, además, se exhibió una supuesta riqueza inexplicable de la esposa de Zeferino Salgado, exalcalde de San Nicolás y un líder importante del PAN; lo mismo se le hizo a la pareja del coordinador panista, Carlos de la Fuente.

En algún momento se llegó a señalar a los legisladores del Congreso local, también con acusaciones muy fuertes.

Y ahora, resulta que Javier Navarro, secretario de Gobierno, quiere “un borrón y cuenta nueva” en la relación con el Poder Legislativo justo cuando va a arrancar el ordinario. ¿Acaso el más indicado para extender la mano de cordialidad al Congreso no sería el gobernador Samuel García?

Pero en caso de que los diputados priistas y panistas accedan a esa relación cordial, después de todo el antecedente enumerado arriba, estaría en duda su dignidad política; que después no se quejen de los insultos.

Falta empatía de Buchanan

Graciela Buchanan, secretaria de las Mujeres en el Gobierno estatal, mostró insensibilidad por los crímenes de género en la entidad, al defender que no están matando mujeres en la calle como si nada.

La funcionaria, sin duda, peca de falta de empatía, más allá de afirmar si están o no matando mujeres, lo cierto es que hay una evidente violencia contra las neoleonesas y eso no se puede permitir, mucho menos en una entidad que se dice de vanguardia a pesar de que es el segundo lugar de feminicidios a nivel nacional.

Ni así  Buchanan ha buscado apoyarse con Nadine Gasman, titular del Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres), quien justamente ofreció ayuda hace unos días.