Aún no termina la crisis que detonó el caso del “tráiler de la muerte” en 2018, cuando ya toca a la puerta de la entidad un nuevo problema forense.

En las instalaciones centrales del Servicio Médico Forense (Semefo), ubicadas en Tlaquepaque, se rebasa, nuevamente, la capacidad que se tiene para los cuerpos sin identificar, según lo reveló el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

Recientemente, el IJCF informó que, hasta el 18 de septiembre, había 546 personas fallecidas sin identificar en el Semefo, cifra que excede la capacidad instalada en la cámara fría de dicha institución, que es de 505 cuerpos.

Incluso las cámaras portátiles que se compraron para hacerle frente a la pandemia de COVID-19 se encuentran llenas con restos recuperados de fosas clandestinas de la entidad.

Al respecto, el gobernador Enrique Alfaro mencionó que, si bien hay carencias, aún no se llega al desbordamiento que se vivió en 2018. Lo que sí manifestó es que tienen frente a ellos un “enorme trabajo” por lo que próximamente presentará una nueva estrategia de seguridad para combatir, también, la saturación forense.

EL DESAFÍO DE LA UDEG

Para aquellos que anhelaban que el gobernador de Jalisco y el rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Ricardo Villanueva Lomelí, resolverían pronto sus diferencias, no hay buenas noticias.

El conflicto entre ambos grupos políticos, antes que distenderse, está llegando a niveles álgidos. Resulta que ayer el gobernador pretendía inaugurar las obras de renovación de una preparatoria de la UdeG, y se encontró con que las puertas habían sido cerradas con candado para impedir su ingreso, una clara muestra de provocación del grupo de la universidad.

Ante la Preparatoria Regional de Juanacatlán, el mandatario dijo: “Entregar este nuevo módulo, una serie de acciones que nos van a permitir que Juanacatlán tenga infraestructura de la UdeG a la altura de este municipio. La verdad es que me hubiera gustado hacer el recorrido y entregarla y que la vean por dentro, pero resulta que, aunque se le corrió la invitación al rector, lo que hizo fue mandarnos cerrar con candados la preparatoria con vigilancia privada y no nos dejaron pasar, pero déjenme decirles que independientemente de esa actitud nosotros vamos a seguir apoyando a la UdeG”. Y agregó: “Estas son las obras que callan boca, estas son las obras que demuestran nuestro compromiso con la universidad de todos los jaliscienses y ese compromiso pesa mucho más que los caprichos de una sola persona”. A ver cómo le resulta el desafío innecesario a Villanueva.