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Opinión

Más allá de las razones que hizo públicas el exsecretario de Salud José Narro para abandonar la contienda por la dirigencia priista, y no solo eso, sino renunciar a su militancia tricolor, lo cierto es que al interior del PRI muchos perciben más un berrinche de Narro que una verdadera crítica al proceso. La realidad es que el rector de la UNAM nunca pudo ‘conectar’ con la militancia, los propios priistas no lo veían como uno de ellos, y en más de una ocasión quedó de manifiesto su profundo desconocimiento de lo que representa el priismo, de las dinámicas de los distintos grupos en los estados, y del funcionamiento de la base tricolor. A Narro se le estaba complicando conseguir los apoyos que se establecieron como requisitos para registrar las candidaturas, precisamente porque los sectores priistas y las estructuras nunca se sintieron representados. Simplemente no le iba a alcanzar, y por eso decidió retirarse de la forma menos discreta posible.

Y lo que viene

La declinación de Narro abre un periodo de negociación entre el resto de los contendientes, sobre todo porque también se les está dificultando obtener los apoyos entre los sectores partidistas, los comités directivos y los consejeros nacionales y estatales. El único que tiene asegurados todos los requisitos es Alejandro Moreno, exgobernador de Campeche, y quizá la exmandataria de Yucatán Ivonne Ortega. Sin embargo, ‘Alito’ podría ofrecerle a Ivonne posiciones en el CEN a cambio de que se ‘baje’ de la contienda, lo que abriría la posibilidad de que el próximo sábado el único registro sea el de Moreno. Una historia muy diferente será con Ulises Ruiz, con quien no hay ninguna vía para negociar, y aunque no alcanzará el registro, continuará atizando a la actual dirigencia y al campechano. Lo que se dice es que Ulises no está actuando solo, y las miradas apuntan a un poderoso exsecretario de Estado originario de Hidalgo.

Riesgo en suministro apunta a Cenagas

Pese a que oficialmente tanto el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han descartado la posibilidad de una emergencia eléctrica en la península de Yucatán, lo cierto es que el riesgo de una crisis por el suministro de energía en la región está latente inclusive en el corto o mediano plazo. Pero más allá de Cenace, la CFE o incluso la Secretaría de Energía encabezada por Rocío Nahle, diversos actores del sector energético apuntan hacia el Centro Nacional de Control del Gas Natural que dirige Elvira Daniel Kabbaz Zaga. Nos comentan que debido al desconocimiento y la impericia de la directora general y de su equipo más cercano, continúan detenidas obras de infraestructura que podrían ayudar solucionar el abasto de gas natural en la península, y lo peor, es que no se ve para cuando.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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