Una semana después de la presentación de la controvertida Reforma Eléctrica, esta sigue provocando reacciones de todos los sectores, y todas, o casi todas, van en un sentido negativo.

Salvo la postura gubernamental y el respaldo público de la CFE y el SUTERM, especialistas, académicos, asociaciones y órganos autónomos, entre otros, han expresado su preocupación desde diversas ópticas.

Las asociaciones Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) y Mexicana de Energía Solar, por ejemplo, advirtieron el día de ayer en un comunicado conjunto, sobre el riesgo latente de que la industria de la energía renovable en México quede desmantelada en caso de que la iniciativa pase tal y como la presentó el Ejecutivo federal.

No es un tema menor, pues además del grave retroceso en materia ambiental y la posibilidad de perder los esfuerzos que por años se han realizado para impulsar las renovables, el país podría alejarse aún más de cumplir sus compromisos internacionales en materia de cambio climático.

Si bien el no cumplimiento no acarrea, estrictamente, sanciones para los países, en materia de geopolítica, México podría quedarse incluso rezagado del concierto internacional, con todo lo que ello implica.

No hay que pasar por alto también que esta reforma eléctrica va a ocasionar, en caso de avanzar, problemas inmediatos, como afectaciones en las tarifas domésticas, acciones judiciales y un mal clima para la inversión. Y eso que apenas comenzará la discusión legislativa.

Apertura en exploración

En el sector de exploración y producción de crudo parece haber un contraste muy marcado en cuanto a la postura del Gobierno, pues, de momento, no se ha generado un clima adverso para la iniciativa privada e, incluso, por momentos, parecería lo contrario.

Hace apenas unos días, en sesión de Consejo, la Comisión Nacional de Hidrocarburos aprobó la ampliación del periodo de exploración a dos particulares, lo que, aún con cierta cautela, puede ser visto como una buena señal.

No hay que pasar por alto que con la construcción de la refinería de Dos Bocas y, en general con el proyecto de rehabilitación del resto de las refinerías, Pemex deberá buscar alianza con los particulares si realmente quiere acercarse a la meta de la independencia en hidrocarburos. La pregunta sería si la 4T tomará decisiones pragmáticas o políticas.