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Opinión

La autorización de venta y consumo de bebidas alcohólicas en los tres museos abre la puerta para realizar bodas o eventos excéntricos, que dejaría una ganancia a la pareja del alcalde Mauricio Fernández, Aleyda Ortega Peza, quien estará como directora general del Patronato de Museos.

El negocio será redondo. Habrá muchas parejas que buscarán contraer nupcias o realizar fiestas excéntricas bajo el “Mauriciosaurus Fernándezi”, un fósil de plesiosaurio de Fernández. Incluso, hasta se podrían realizar una noche de placer bajo el acervo cultural de La Milarca, que estará en el Parque Rufino Tamayo, tan sólo con pagar o rentar el inmueble que está en construcción.

Esta es la preocupación del equipo del alcalde electo de San Pedro, Miguel Treviño, que tendrá que lidiar con los placeres de vida de Mauricio Fernández: la bohemia, la cocina exquisita y sus excentricidades en los museos.

El Cabildo de San Pedro aprobó los permisos de venta de alcohol y consumo en los tres museos de este municipio.

Exhiben a Mauro

La guerra en el PAN subió de tono. La panista Sandra Pámanes Ortiz, quien busca convertirse en presidenta del PAN, denunció desvío de recursos públicos destinados para el Comité Directivo panista, en uso personal del expresidente Mauro Guerra, quien busca la reelección. Esto es una estrategia para invalidar el registro de la candidatura de Guerra para el proceso de renovación de la dirigencia.

El ambiente entre los panistas está al rojo vivo, en donde Guerra, junto con su padrino político, Raúl Gracia, están aferrados en controlar el partido, y aún más, ya que todo apunta que no recuperarán los triunfos en Monterrey y Guadalupe.

Señalan a Mauro Guerra por la adquisición de un vehículo para su uso personal por más de un millón de pesos, gasto en exceso de viáticos personales, impresión y reparto de miles de revistas por mensajería a un elevado costo, en donde se promueve la figura del entonces presidente.

Inconformidad con “Los Reyes” del sindicato de Monterrey

Burócratas sindicalizados del Municipio de Monterrey, andan molestos con su líder Horacio Reyes, que ha aprobado algunas bajas, pero continúa manteniendo a sus familia en la nómina del Ayuntamiento.

El líder burócrata tiene cobrando a su hija Rosalva Reyes, quien tiene en nómina hasta la señora de servicio de su casa, cosa que a los sindicalizados les molesta, aparte de tener a Arturo Aguillón, quien se ostenta como el novio de Rosalva.

La hija de Horacio continúa cobrando cinco mil pesos por sindicalizar a gente y, además un extra donde obligatoriamente les quitan 300 pesos por cada uno para sus fiestas.

Tendría que poner más atención el aún alcalde Adrián de la Garza sobre la situación que se realiza en el Municipio regio.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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