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Opinión

México es un país bananero y en ciertos sectores hasta huele a cloaca.

El escándalo provocado por el exdirigente del PRI en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, es uno de los muchos síntomas que demuestran que continuamos sumergidos en el subdesarrollo.

En otras partes del mundo los pecados políticos se pagan, no se solapan y menos se promueven.

Las damas primero:

Karina Bolaños, exviceministra de Juventud de Costa Rica, fue destituida de su cargo después de la publicación en Internet de un video en donde se le ve en ropa interior enviándole un mensaje a su presunto amante.

Intentó defenderse argumentando que fue víctima de una estafa y extorsión. Cayó.

Seguimos con los caballeros:

Silvio Berlusconi dejó el poder y es investigado por un tribunal de Milán por haber cometido el delito de prostitución de menores. Una modelo aportó una serie de pormenores de las fiestas celebradas en la Villa Arcore.

Dominique Strauss-Kahn era responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando cometió un grave error en la ciudad de Nueva York, donde trató de abusar de una empleada en un hotel de esa ciudad. 

Otro escándalo de índole sexual en el que está involucrado se registró en Lille, al norte de Francia, lugar en el que una fiscalía realiza una investigación preliminar sobre hechos calificados de “violación en grupo”.

Por intento de abuso sexual en NY, Strauss-Kahn, dejó el cargo en el FMI. También le costó la posible candidatura a la Presidencia de Francia.

John Major, como primer ministro inglés, impuso una estricta moral. Un diputado dimitió tras descubrirse que mantenía una relación sentimental con una ayudante de 22 años. Otro tuvo que dejar el cargo tras hacerse pública una relación homosexual con un joven de 20 años.

Anthony Weiner, excongresista demócrata, provocó un escándalo sexual al mandar sus fotografías en prendas íntimas a una chica de 21 años que lo seguía por Twitter. Al conocerse este hecho Weiner renunció a su cargo.

Eliot Spitzer, exgobernador de Nueva York, tuvo que dejar el puesto al trascender públicamente que gastó cuatro mil dólares (unos 52 mil pesos) en una prostituta de lujo.

Posteriormente se investigó y se demostró que Spitzer erogó, en 10 años, más de 80 mil dólares (más de un millón de pesos) para pagar servicios sexuales.

Mientras tanto, aquí en México el procurador capitalino Rodolfo Ríos dijo que la PGJDF llevó a cabo una revisión a ojo de buen cubero en las instalaciones del PRI del Distrito Federal. 

Además reunieron una serie de testimonios de las personas que se encontraban en la sede del PRI, todo ello como parte de las investigaciones contra el exlíder priista, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, por contratar a prostitutas.

Por su parte, César Camacho dirigente nacional del PRI, ha tenido la prudencia y la excesiva cautela de no mencionar que el PRI capitalino fue convertido en centro de prostitución. 

Que conste, a nadie le extrañe que en un futuro no muy lejano Gutiérrez de la Torre aparezca en un cargo de mayor importancia, pues en este país de las bananas y la corrupción, los malos manejos son directamente proporcionales a los beneficios o recompensas que se reciben.

Dicen los que saben que los priistas que han dejado en “alto” el nombre del partido le harán un altar a Gonzalo N. Santos, por aquella frase de que “la moral es el árbol que da moras”.

Oaxaca y el realismo mágico de Gabino Cué

Lamentablemente, la semana pasada murió Gabriel García Márquez, uno de los mejores exponentes del realismo mágico en la literatura.

De haber estado en Oaxaca, hubiera tenido material para escribir más obras similares a “Cien años de soledad”.

Van algunos elementos:

En una entidad federativa con más del 80 por ciento de su población en la pobreza extrema, al filántropo Alfredo Harp se le ha entregado en comodato por 100 años el estadio de beisbol propiedad de la UABJO. 

El Observatorio Municipal, también le fue entregado en comodato por 100 años al exdueño de Banamex y la Biblioteca Burgoa, que está en el Museo de Santo Domingo –donde por cierto hay o había 11 Libros Incunables– es administrada por la familia Harp.

A esto se debe agregar que el empresario Javier San Román Celorio, junto con Alfredo Harp, Manuel Compeán (hijo de Justino Compeán, de la FMF), tienen la promesa de Gabino Cué de recibir y estrenar en poco tiempo el estadio de futbol de “Los Alebrijes”, inmueble construido en terrenos del Tecnológico de la Ciudad de Oaxaca.

Los empresarios mencionados no arriesgaron un centavo de los 500 millones de pesos para esa obra “social”.

¡Adivinó! Todo será a través de un comodato por 100 años.

Hay algo más: la capital oaxaqueña, ha cambiado de nombre, pues Oaxaca de Harp sustituyó a Oaxaca de Juárez.

El Papa Francisco y el perdón incompleto

Entrados en la Semana de Pascua, volvemos la mirada a un perdón incompleto.

El Papa Francisco pidió perdón por la actuación de curas pederastas.

Este tipo de agresiones sexuales de algunos religiosos no debe quedar en un simple perdón o en el acostumbrado “usted disculpe”.

Si realmente el Papa trata de limpiar la imagen de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, debe ordenar a los Episcopados para no involucrarse, ocultar, defender y, en no pocos casos, negociar con las autoridades civiles para evitar procesar a sacerdotes culpables de pederastia.

Faltan muchos procesos judiciales por casos de pederastia en el mundo religioso y sobran los encubrimientos que los representantes de la Patria Celestial han llevado a cabo en todos estos abusos sexuales.

Van dos referentes:

El cardenal Norberto Rivera es ejemplo específico del maridaje que prevalece entre los gobiernos laicos y el clero.

La denuncia ocurrió el 21 de marzo del 2010, cuando el exsacerdote Alberto Athié habló de la protección que el Arzobispo de la Ciudad de México ejercía sobre Marcial Maciel cuando este todavía vivía.

La frase que como respuesta soltó el Cardenal Rivera después de escuchar las actitudes depredadoras de la cabeza de los Legionarios de Cristo, es reveladora: “Ese es un complot contra la Iglesia. No tengo más que hablar contigo. Y me corrió de su oficina”, recuerda el exsacerdote Athié.

En el 2010, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe era el cardenal Joseph Ratzinger (posteriormente ungido como Benedicto XVI) de ahí que Alberto Athié lo buscara infructuosamente para hacerle saber de los delitos sexuales cometidos por Marcial Maciel.

La protección ejercida a Marcial Maciel no es el único caso en el que ha estado relacionado el Cardenal Rivera. Hay otro, el del cura Nicolás Aguilar (1997), acusado de violar a 90 niños en México y en la Unión Americana.

El purpurado mexicano, fiel a su costumbre, el 17 de febrero del 2007 afirmó desconocer un procedimiento jurídico en su contra. 

Sin embargo, cinco días después (22 de febrero), se presentó en la Corte de Los Ángeles, California, para declarar acerca del caso del cura Nicolás Aguilar.

Para su defensa, Rivera Carrera contrató a una de las firmas de abogados más importantes de Estados Unidos: Mayer, Brown, Rowe & Maw LLP. Por cierto este bufete nunca emprendió una defensa legal del cura Aguilar.

El manto sagrado de la impunidad y el clásico “usted disculpe”, también se extiende en el estado de Oaxaca, donde 45 niños y jóvenes indígenas fueron depredados sexualmente por el sacerdote Gerardo Silvestre Hernández.

Los diferentes testimonios confirman que desde junio del 2009 fueron presentadas las denuncias por autoridades municipales, feligreses, incluso por siete curas al arzobispo José Luis Chávez Botello. 

Esta autoridad eclesial en la capital oaxaqueña protegió durante tres años y castigó a los sacerdotes que le denunciaron. En el Vaticano, Gerardo Silvestre fue declarado inocente.

Para los creyentes, en todos estos asuntos de pederastia se dan dos de los siete pecados capitales: la lujuria y la soberbia.

En el rubro de la lujuria, se obvia la explicación y en el de la soberbia, se puede afirmar que esta se comete desde el momento en que los religiosos dan por descontada la protección por la impunidad. 

Hoy para que el perdón sea real, al Papa Francisco le falta romper esa línea invisible de complicidad entre los gobiernos y las autoridades religiosas.

A quien corresponda: sabe usted qué cura le enseña la doctrina a sus hijos.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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