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Opinión

La disponibilidad de recursos federales para el inicio de la construcción de la Presa Libertad por 386 millones de pesos, anunciada por el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, es sin duda una gran noticia para el mandatario estatal, en un momento en que se encuentra fuertemente cuestionado por la inseguridad que se vive en Nuevo León y por la crisis de transporte público, además de que por fin parece que podrá poner en marcha la primera gran obra de infraestructura de su sexenio.

La obtención de los recursos no fue fácil, y “El Bronco” y sus operadores tuvieron que hacer hasta lo imposible para lograr convencer al gobierno federal.

Incluso ahora quedará meramente como anecdótico el comentario que hizo hace un mes en un acto público en donde estuvieron presentes el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y la secretaria de Economía, Graciela Márquez, señalando que sin la presa no podría realizarse la ampliación de operaciones de la refinería de Cadereyta, lo que no fue muy bien recibido por la administración federal.

Ahora, queda resolver el financiamiento por parte del estado para iniciar la obra que, si todo sale bien, debería comenzar a construirse a finales de este mismo año.

Cambio de estrategia en Fuerza Civil

Un funcionario que no se encuentra en un buen momento es el secretario de Seguridad Pública, Aldo Fasci, quien el día de ayer, visiblemente contrariado, anunció ajustes en la operatividad de la corporación Fuerza Civil, cuyos elementos ya dejarán de atender faltas administrativas y labores de vigilancia en los municipios.

Esto luego de un enfrentamiento que dejó como resultado la muerte de un policía.

A partir de ahora, algunas de las tareas que realizaba Fuerza Civil en los municipios ya serán responsabilidad directa de los ayuntamientos, lo cual no fue muy bien recibido por los alcaldes, cuyos cuerpos policiacos no están precisamente capacitados en muchas ocasiones para procurar la seguridad de los ciudadanos.

La única excepción, de momento, será Monterrey, la capital del estado, en donde los elementos de Fuerza Civil continuarán con sus labores de vigilancia debido a un convenio existente con la autoridad municipal.

Pero en el resto de los municipios, comenzando en la periferia, los elementos de apoyo en labores de vigilancia poco a poco irán reportándose a sus bases para redoblar los esfuerzos para combatir los crímenes de alto impacto como el narcotráfico, el homicidio y lo secuestros.

¿Podrán los municipios con el paquete que les está dejando Aldo Fasci?


* Esta opinión no refleja la del periódico
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