Si ya de por sí la visita de John Kerry, enviado especial para el Clima de Estados Unidos, a México se daba en un contexto complicado por la discusión de la reforma a la industria eléctrica propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador, del otro lado de la frontera también se ejerce presión.

En la víspera de la reunión de Kerry con el primer mandatario y parte del Gabinete federal (a celebrarse el día de hoy), la American Chamber of Commerce (Amcham) emitió un posicionamiento en el que afirma que las empresas estadounidenses tendrían que replantear su presencia en México en caso de que el Congreso apruebe la reforma en los términos en que fue presentada por el jefe del Ejecutivo, debido, principalmente, a que esta reconfiguración propuesta en el sector energético también podría amenazar los compromisos climáticos de los grandes consorcios estadounidenses.

Kerry visitará México por segunda vez en un lapso de menos de seis meses, y como se ha hecho público, el principal tema que el Gobierno estadounidense tiene sobre la mesa para estas reuniones es la cooperación bilateral para atender la crisis climática, más allá del discurso, sino con acciones realmente contundentes.

Hace apenas dos semanas, la secretaria de Energía estadounidense Jennifer Granholm también visitó México para reunirse con el presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, y la agenda fue muy similar: energías limpias. El mensaje es que la iniciativa de reforma, en los términos actuales, preocupa, y mucho, en Estados Unidos.

Y el IMCO advierte sobre secuelas

Mientras tanto, elInstituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) también presentó un informe sobre las implicaciones de la reforma, centrado principalmente en el T-MEC y la competitividad de la región de América del Norte.

Como parte de sus conclusiones advierte, como se ha señalado desde varios frentes, que ésta genera conflictos por el cumplimiento de las disposiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, además de afectar a la competitividad energética y a otras industrias como la siderúrgica, química y automotriz.

Y, quizá, lo que más llama la atención es que, según el IMCO, México podría perder una valiosa oportunidad de colocarse como un importante destino para la inversión, sobre todo en el contexto de las tensiones entre China y Estados Unidos.