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Opinión

El gobernador Jaime Rodríguez no necesita vetar o presentar una acción de inconstitucionalidad para tumbar la nueva Ley Estatal Anticorrupción, aprobada anoche en el Congreso del Estado.

Lo único que necesita el mandatario para boicotear el Sistema Estatal Anticorrupción es no asignarle recursos para su operación este año, en caso de que se logre instalar o en el 2018.

“El Bronco” está enojado porque al Ejecutivo no se le toma en cuenta – a diferencia de lo establecido en el Sistema Nacional Anticorrupción- en el proceso de selección del fiscal anticorrupción y procurador del Estado.

Las propuestas principalmente saldrán de la sociedad civil y luego llegarán al Congreso estatal, que será el órgano responsable de designar a los fiscales y magistrados anticorrupción.

Las comisiones unidas de Anticorrupción y Legislación, encabezadas por la panista Yanira Gómez y el priista Héctor García, respectivamente, realizaron un trabajo sobresaliente para sacar estas reformas.

El Sistema Estatal Anticorrupción, aprobado ayer por los diputados, tiene el aval de los principales organismos de la sociedad civil y empresariales de Monterrey.

El gobernador debería de pensar dos veces antes de ir en contra del SEA por el costo político que implica ir en este país y en este momento contra las iniciativas a favor de combatir la corrupción.

La disputa por Cosme Leal

Sólo en México ocurre que un diputado acusado de corrupto y de chantajeador, no sólo no se le abre una investigación, sino que provoca que dos bancadas se lo disputen para recibirlo en sus filas.

Pasó ayer con el caso del legislador Cosme Leal, acusado por el dirigente estatal del Partido Verde de haber intentado chantajearlo con 2 millones de pesos para seguir como representante de este partido político.

En raras ocasiones los políticos se dicen sus verdades: que Cosme Leal haya pedido dinero para seguir votando según diga su partido y que haya exigido la candidatura a Cadereyta son prácticas de lo más normal en el ambiente legislativo.

Pero en lugar de que los dichos de Salvatierra fueran investigados (luego él mismo se retractó horas después), Leal fue objeto ayer de una pelea entre la bancada del PRI y la independiente por aceptarlo en sus filas.

No importan los negros antecedentes de Leal, lo que importa es que su voto vale oro en el Congreso del Estado y eso lo sabe tanto el PRI como los independientes.

El diputado ahora independiente, Eugenio Montiel, tiene el encargo de conseguir 14 diputados para la causa independiente para bloquear las reformas constitucionales que se están preparando en el Congreso estatal.

Pero ayer Montiel no pudo convencer a Leal de incorporarse a la bancada. Seguro no le llegó al precio de los 2 millones de pesos que pedía para seguir con el Partido Verde, por lo cual se incorporará esta semana a la bancada del PRI, que encabeza Marco González.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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