Sin la tentación de caer en el chovinismo y sin tener la certeza en los tiempos, quizá desde hace dos décadas, el país o sus autoridades han registrado bandazos, pues de haberse convertido en, según la derecha, santuario de guerrilleros e ideólogos izquierdistas, hoy el territorio nacional es un paraíso o selecto importador de reaccionaria materia “gris”.

Las leyendas urbanas revelan, exponen, platican, la siguiente historia:

Que Laura Bozzo o “Laura de América”, es uno de esos extraños casos que, de la cárcel o exconvicta en Perú, ha pasado a ser una heroína en México, gracias al Canal de las Estrellas.

Es la caja idiota lo que hace este tipo de milagros o estas conversiones en los albores del siglo XXI.

Posiblemente, pese a sus antecedentes y de manera deliberada, la Bozzo, fue convertida en una estrella más del canal 2. Basta ver la campaña por televisión que “Laura de América” realizó, los días 25 y 26 de septiembre en el estado de Guerrero, usando como escenografía la miseria de los damnificados de esa entidad. 

Todo se logró gracias a la intervención de otra estrella en gestación (Eruviel Ávila para el 2018), quien proporcionó el medio para que la otrora espía de Vladimiro Montesinos –ex hombre fuerte del presidente de Perú Alberto Fujimori– , se trasladara cómodamente a zonas siniestradas por fenómenos naturales.

Laura Bozzo tiene un pasado al que nadie aspira. La hoy conductora estelar, en programas de “entretenimiento”, del Canal de las Estrellas, nunca ha dicho porqué dejó tierras peruanas. Porqué no continuó triunfando en la televisión de ese país. Y porqué estuvo en la cárcel.

Cuando triunfaba en Perú y como mujer de ultraderecha, lo que realmente representaba fue a Fujimori y Montesinos.

La Bozzo, a través del programa que la ha “distinguido”,  en Perú sirvió para hacer una disfrazada y a veces, hasta abierta, campaña de proselitismo para Vladimiro Montesinos, quien ambicionó suceder a su entonces jefe Alberto Fujimori.

Hoy, la ex convicta, Laura Bozzo está convertida en peón, alfil o mujer de paja en el ajedrez, o en el juego de lo que es la política nacional mexicana. 

Así, el Artículo 33 Constitucional se ha convertido en otro instrumento discrecional en este sistema que hace posible lo imposible; y lo imposible, se tarda, pero lo hace posible.

La solidaridad mostrada hacia los damnificados guerrerenses, simplemente fue otra pose más para la televisión; en tierras peruanas no extrañan a esta señora, porque no dejó nada que pudiera servir para a una democracia naciente. El juego sucio, es parte de su condición humana.

Nada y a nadie, se le tiene que agradecer a quien haya infiltrado a una espía peruana en los medios de comunicación mexicanos, para servir a intereses que van más allá de un simple programa televisivo.

Las sombras y el oscuro pasado de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos siempre estarán cerca de la nueva estrella del Canal de las Estrellas.

Hoy, Laura Bozzo es fiel representante de la contra-cultura o de la sub-cultura que provoca la alienación de millones de mexicanos. De esos mexicanos jodidos a los que hacía referencia “El Tigre” Azcárraga, hace ya muchos años.

En un futuro no muy largo, nadie en el Partido Acción Nacional ni en el de la Revolución Democrática y mucho menos en MoReNa, deba decirse o sentirse engañado en el momento en que Laura Bozzo inicie campaña presidencial a favor del ahora gobernador de Estado de México, Eruviel Ávila. 

No es remoto ni aventurado que, en nuestro país, se repita el caso de Vladimiro Montesinos en Perú, con el mandatario estatal mexiquense. Pues en política las casualidades son una mera falacia.

El recuerdo: La ex doctora Bozzo fue acusada de corrupción y tráfico de influencias en contubernio con el ex jefe de Inteligencia de Fujimori, Vladimiro Montesinos.

César Camacho Quiroz, presidente del CEN priista, en todo esto no ve con malos ojos a la aliada peruana para el proyecto, a mediano plazo, de su paisano Eruviel.

Si Acción Nacional, en Antonio Sola, ya tuvo a su maniqueo, el PRI podría utilizar a su “Laura de América”.

Y si no, como dicen los especialistas, al tiempo.

Aguirre Rivero escupe el plato donde come

En desesperados afanes por no aparecer como el malo de la película llamada “Ingrid” y “Manuel”, el gobernador guerrerense, Ángel Heladio Aguirre Rivero, se le fue a las carótidas a autoridades anteriores que se atrevieron a dar permisos para construir y/o asentarse en lugares irregulares.

Defendiéndose como gato boca arriba, el mandatario de Guerrero se pegó un balazo en el pie, porque en su amnesia espontánea, “olvidó” que fue autoridad estatal interina y, en consecuencia, también fue parte de los ilícitos que se cometieron en este sentido.

Que en esa desesperación, también acusó entre líneas a Rubén Figueroa Figueroa, a Alejandro Cervantes Delgado, a José Francisco Ruiz Massieu, a Rubén Figueroa Alcocer y a René Juárez Cisneros.

En otras palabras, Aguirre Rivero, de un tiro hizo chuza. De pronto, el amigo íntimo del dios Baco, también pasó por alto que ese fatídico viernes 13 de septiembre, mientras los fenómenos naturales arrasaban con poblaciones en Guerrero, él cenaba en Casa Guerrero, teniendo como invitados especiales a Figueroa Alcocer y a Juárez Cisneros.

Así se las gasta el admirador de Baco cuando anda en la fiesta.

A manera de colofón, Ángel Heladio, escupió el plato en el que ha comido siempre.