Sobre los americanistas reventados: El problema no es la fiesta ni las ganas de celebrar ni la libertad personal de elegir cómo aprovechar el tiempo de ocio… Es el desafío a la autoridad (reglamentos y protocolos), la falta de cultura para entender temas sensibles, y una educación deficiente que impide asumir la responsabilidad con los fans.

Al momento de redactarse esta columna, la multa de la Federación Mexicana de Futbol es una consecuencia de la difusión de un video por la revista sensacionalista TV Notas donde participaron los jugadores Roger Martínez, Nicolás Benedetti, Richard Sánchez y Leo Suárez en una fiesta con damas.

Cada uno deberá pagar 100 mil pesos por “haber violado el protocolo de Sanidad de la Liga MX”.

El club azulcrema respaldó en sus redes sociales el correctivo y dijo que aplicará su propio castigo, según el reglamento interno –todo esto independientemente de las broncas personales que se hayan acarreado–.

Estimado fan, sin caer en juicios ni conceptos moralistas, el alcance de lo que lees, tiene el objetivo de aportar un análisis desde el conocimiento sobre temas de marketing deportivo y, en especial, de la marca personal.

La crisis de la pandemia no ha pasado. El nuevo jerarca de la Liga BBVA MX, Mikel Arriola, ya aplicó otros correctivos similares. ¿En qué mundo creen volar las Águilas?

Además, este tipo de historias ya te las sabes, porque suceden en todo el mundo, aunque de una manera frecuente en México. Aparece en el balcón de las redes sociales un futbolista solo o en grupo ‘se sale del huacal’ de la disciplina porque, primero, según la justificación generalizada, tiene el derecho de hacer lo que le plazca porque es una persona con libre albedrío. Segundo, porque tiene ‘la lana’ para hacerlo –factor es el que realmente sustenta a todos– y, tercero, porque no afecta ni compete, a su parecer, a nadie más que a ellos. #Zas

Después de estos factores esenciales abunda otra lista interminable de razones que pretenden ser argumentos: “somos seres humanos”, “tenemos derecho a divertirnos”, “los periodistas tienen la culpa porque son unos chismosos y lo hacen público”, “es una información para vender”… y un largo etcétera.

Ahora es el América, semanas antes Cruz Azul, meses atrás Chivas.

El futbolista profesional en este país se siente tocado por las deidades más poderosas de los estadios. El derecho a disfrutar es innegable en cualquier persona, se dedique a lo que sea, siempre y cuando no sea de carácter público.

DEL ¡YA LA HICE! AL ¡YA LA CA..!

Cuauhtémoc Blanco, quizás el más reciente ídolo del balompié nacional, le contó a este columnista la vez que el cazatalentos ‘Coca’ González lo llevó casi de la mano a probarse a Coapa. Cuando en el ‘nido’ vieron las cualidades del chamaco, le dijeron que siguiera yendo, a ver qué pasaba, pero mientras tanto le comenzarían a pagar.

El ‘Cuau’ cuenta que salió de ahí con una sonrisa que le mordía las orejas mientras regresaba en el ‘pesero’ hacia su hogar ubicado en el barrio de Tlatilco, y con una sola frase en su cabeza: “¡ya la hice!”.

Blanco no sería un futbolista más. Su simple presencia contribuía a colmar estadios y no solamente cuando jugaba para el América. Lo mismo pasó cuando militó en otros equipos, específicamente en el Veracruz, en el Chicago Fire de la Major League Soccer estadounidense, hasta en el Santos Laguna, Puebla, Dorados de Sinaloa e Irapuato, en el ocaso de su carrera. El futbolista curtido bajo las caricias del sol y las mentadas de madre con cariño en el Maracaná de Tepito invirtió en restaurantes, mientras seguía activo como jugador de primer nivel. Su carisma lo llevó a la política, donde entre empujones y sablazos se desempeña ahora como gobernador del estado de Morelos.

Sin embargo, este caso es minoría. Marcelo Bielsa, uno de los principales estrategas del futbol internacional hizo su propia lectura sobre el jugador que militaba en México, después de que tuvo sus experiencias de dirigir al Atlas y al América en los años 90.

“Hay una mala forma de vivir el profesionalismo. Estamos en una élite que muchos quisieran estar, pero los que llegan son muy pocos y cuando sientes que estás ahí, crees que sos el más ‘chingón’ y eso creo que no es tan bueno. “Hoy lo único que quieren los jóvenes es el modelo de jugadores ya consagrados en cuanto a la manera de como se visten, como se peinan y que tatuajes tienen. No te va a hacer mejor jugador que estés tatuado y no tengo nada en contra de eso, pero creo que los jugadores jóvenes se dedican a ver como es tal jugador en cuanto a su forma de ser fuera de la cancha, con su vida, con su carro, con sus redes sociales, con sus novias a que sea ese jugador dentro de la cancha que juega en mi posición y que es lo que hace que yo pueda hacer igual que él y porque él está allá”, recopiló Infobae en “Las locuras desconocidas de Bielsa en México” (10 de agosto de 2020).

Y anécdotas negativas hay muchas. En el casillero americanista –que hay para echar por la ventana también casos en otros clubes– también yace el tristemente célebre caso de cuando el también ofensor mexicano Ángel Reyna perdió los estribos en el vestuario y sacó de su maleta deportiva un arma para amedrentar a un compañero que discutía con él. Acto seguido, este jugador con calidad en el campo fue cepillado de Coapa por la falta de ella fuera del césped.

MARCA PERSONAL EN PELIGRO

En efecto, algo sucede con los futbolistas no sólo mexicanos pero que juegan en este país, que se toman a la ligera el asunto de la marca personal. No únicamente son contratados para portar con dignidad profesional la camiseta de quien los contrata, sino que deben comprender que hay una primera piel a la cual se deben, el propio pellejo.

La marca personal sostiene y permea la de la entidad deportiva que les paga. En el caso de un deportista en la cancha del deporte más popular, debiera comprender que en todo momento está bajo los reflectores, esté consciente o no, juegue o no, duerma o no.

Los futbolistas con esta proyección de figuras públicas no son personas comunes. Representan a varias marcas las 24 horas del día, las que lo patrocinan de manera individual, más las que involucran a la entidad en la que pertenece, pero por delante de todas, está la de él. Desafortunadamente, en la actualidad hay pocos deportistas que aportan valor y valores desde su marca personal.

DEBACLES GRATUITAS 

Aquel 25 de enero de 2010, la bala disparada por el ‘JJ’ a la cabeza de Salvador Cabañas, hasta entonces el extranjero más rentable del futbol mexicano y el jugador más caro en la historia del América, no sólo se alojó en el cerebro del paraguayo para cortar su carrera deportiva y una multitud de recuerdos. También cercenó un patrimonio y derribó una imagen pública.

Le resultó muy caro a Chava llegar la madrugada de ese lunes, junto con su esposa y cuñado, a beberse dos botellas de whisky en el Bar Bar, cuando al día siguiente le tocaba entrenar con su equipo. Tampoco se imaginó que después de esa fecha se privaría de su jugoso sueldo mensual de 210 mil dólares. No tomó en cuenta que era una figura muy conocida porque vestía la camiseta del América, el equipo más controversial de México, aunque no se la pusiera físicamente y que su simple presencia era un provocación para muchos, sobre todo en un ambiente donde la gente no acude a rezar, sino todo lo contrario. Las consecuencias fueron de daño irreparable.

Francisco Hernández, histórico directivo americanista reveló a quien esto escribe que él mismo redactó de su puño y letra el reglamento interno que e entrega de manera privada a cada jugador que llega este club, donde se indica claramente que el quien actúa para esos colores tiene la responsabilidad de defender la imagen de la institución.

“Las infracciones a esto cuestan desde multas a la expulsión definitiva”, reveló ‘Don Panchito’. #quepd

EL DEPORTISTA COMO EJEMPLO

Muchas veces se cuestiona el hecho de hasta dónde llega el deber de un deportista reconocido y, sin darle vueltas a las cosas, se olvida de son el ejemplo de mucha gente que quiere ser como ellos.

Esto, sin olvidar la vida privada de estos personajes, existe sólo si no se hace pública por ellos mismos

El valor del ejemplo para los fans es algo fundamental que debe valorar quien desdeña esta responsabilidad. Si lo minimiza, entonces también reduce su propia imagen pública de manera proporcional a la magnitud de su desprecio. Algo que puede resultar, como se ve, muy caro.

Fuentes externas: Infobae, Columnas del autor en la revista Fortuna, El Heraldo de México, MedioTiempo.com, y Fan Datos de CID Consultoría

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de que funge como Senior Editor en el diario AM de Querétaro desde noviembre de 2020. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana”, y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.